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Y eso que era por la paz…

Published: September 19, 2009


¿Inocente? Decida usted.

El controvertido Concierto por la Paz liderado por el cantante colombiano Juanes ha tenido ya la virtud de arreciar una guerra… la que libran desde hace décadas los gobernantes cubanos contra la disidencia interna (http://www.elnuevoherald.com/noticias/ultimas-noticias/story/547041.html).

Resulta irónico que días antes del pacífico concierto “para el pueblo de Cuba” en la Plaza de la Revolución los esbirros de la Seguridad del Estado hayan empezado a visitar a los disidentes para advertirles que no pueden acercarse al sitio del concierto, so pena de ser acusados de “desobediencia”.

Los temibles agentazos también han advertido de las mismas consecuencias a jóvenes con “antecedentes delictivos”, por si las moscas. Y ya sabemos que en Cuba cualquier acto que no esté expresamente aprobado por el régimen del Dictador Jubilado es, por definición, un delito. De modo que la lista de proscritos ha de ser larga.

La prensa internacional no se ha enterado aún de esto. El diario madrileño El País, por ejemplo, titula un artículo sobre el concierto de esta manera: Vientos de apertura soplan en Cuba ante el concierto Paz sin Fronteras. Y eso que el artículo es de un corresponsal en La Habana. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver (http://www.elpais.com/articulo/cultura/Vientos/apertura/soplan/Cuba/concierto/Paz/fronteras/elpepucul/20090919elpepicul_5/Tes).

Juanes está ya en La Habana, y todavía no ha empezado a ejercitar sus cuerdas vocales, cuando los que empiezan a sentirse son los vientos de la represión en torno a este evento que supuestamente desconoce fronteras. Qué bien. Y eso que el concierto era “para todo el pueblo”.

Me gustaría escuchar a Juanes opinar de esto, pero como ya está en la isla, dudo mucho que se atreva a hacerlo. La desobediencia está muy lejos de su alcance… y de su entendimiento.

¿Se han tomado ustedes alguna vez el trabajo de escuchar las declaraciones públicas de este muchacho? Se diría que a Juanes le cuesta trabajo hablar, y cuando lo hace, apenas logra hilvanar unas pocas tonterías. A todas luces, es un seso hueco. La última vez que habló, dijo que actuaba desde la “inocencia”.

Es verdad. Es inocente. Demasiado. Los cubanos tenemos una palabra para definir a esa clase de papanatas, pero es demasiado fuerte para este blog.

Y como la verdad siempre se abre paso, también nos hemos enterado, el día antes del concierto, de todo el entramado de gestiones que le precedió. Resulta que Juanes trató inútilmente de convencer al régimen del Dictador Jubilado de permitir que cantaran allí a Willy Chirino y Gloria Estefan (http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/story/547087.html).

Las reuniones para discutir el tema tuvieron lugar en la casa del empresario Raúl Alarcón Jr en Miami, pero el resultado –tran previsible como frustrante- no disuadió a Juanes de plantarse, como siempre quiso, en la Plaza de la Revolución. Los pretextos de la dictadura para excluir a los cantantes cubanos del exilio, ridículos y prepotentes, no iban a interponerse entre él y esta oportunidad de ganar publicidad, junto al resto de sus amiguetes.

De modo que ni Chirino ni Estefan pueden cantar en Cuba, porque son “agentes de la CIA”. Quienes sí pueden hacerlo son Silvio Rodríguez, Amaury Pérez Vidal y los Van Van, los más genuflectos exponentes de la música popular criolla. ¿Y eso le pareció bien a Juanes? Pobrecito.

Llegará el día, créanlo o no, en que este acto de asqueante claudicación quedará plasmado para siempre como una página de vergüenza en el historial profesional de Juanes, Bosé y Olga Tañón: el día en que, poniendo a un lado su dignidad de seres humanos y artistas, se treparon a la tribuna de la última y más feroz dictadura que ha conocido este hemisferio.


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