
Published: July 12, 2010
En casi muerto y en directo.
Hoy lunes, por la noche, el Dictador Jubilado debe presentarse por primera vez en mucho tiempo ante la telvisión, presumiblemente en vivo y en directo, para anunciar que se equivocó.
La equivocación no tiene que ver con los más de 50 años de opresión y miseria que ha hecho pasar al pueblo cubano, sino con su lúgubre pronóstico de que en breve, quizás antes de que terminara el Mundial de Fútbol, iba a estallar una guerra nuclear.
Bueno, el Mundial terminó, España ganó, como se sabe, y todos nos quedamos esperando, en vilo, por la guerra nuclear prometida. Sólo que las promesas de Fidel se cumplen tarde, mal y nunca.
Y ahora, sumido más hondo que nunca en el descrédito, el Agonizante acude a su propia tele para explicar por qué no nos hemos vaporizado todavía. Desde luego, no fue su culpa. La culpa ha caído esta vez sobre la cancillería cubana, por ofrecerle información incompleta sobre el Medio Oriente,
¡Ay del que le pasó esa información, incompleta o no! Porque si Fidel dice que va estallar una guerra, debe estallar, aunque lluevan raíles de punta… o haya que arrancarle la cabeza a algún burócrata.
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