
Rehenes que falta liberar
Published: July 03, 2008
El rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de los narcoguerrilleros colombianos ha sido un golpe demoledor para las FARC, pero los dolorcitos se han de haber sentido también en Caracas y La Habana.
Para el Dictador Jubilado, la vigencia de los matarifes de las FARC era una continua moneda de cambio que le permitía cumplir periódicamente un supuesto papel mediador. Cada vez que a los sanguinarios “rebeldes” se les ocurría ofrecer una negociación, ahí estaba La Habana como sede y el Coma Andante como consejero.
Por no hablar de Hugo Chávez, que tuvo también pretensiones de “estadista sabio” en ese rejuego, organizando canjes y ofreciendo sus servicios para llevar la paz a su vecino sudamericano.
Y ya ven: Chávez y Fidel se quedaron colgados, tras la audaz acción del gobierno legítimo de Colombia. Ya no hay canjes que organizar, ni consejos que dar… y ahorita ni narcoguerrillas.
La triste realidad es que Fidel Castro no es más que un “Tirofijo” que tuvo la suerte de conquistar el poder. De no haber prevalecido en Cuba, seguramente andaría todavía por la Sierra Maestra, secuestrando infelices o matándolos a sangre fría. Ahora, en cambio, tiene a todo un pueblo de rehén. Algunos lo admiran. Pobrecitos…
Cuentan que cuando los rehenes colombianos remontaron vuelo en el helicóptero que los sacó del cautiverio, y una vez sus captores fueron neutralizados, un militar les anunció:
“Ustedes están libres. Este es el Ejército Nacional de la gloriosa patria colombiana”.
Y así, de golpe, todo el poder que esa morralla había tenido sobre ellos se desmoronó. Desnudos, vendados y amordazados, se retorcían en el piso los delincuentes que los mantuvieron secuestrados.
Así debía ocurrir con Cuba un día. Esos millones de rehenes se merecen un rescate que los libere de la cuadrilla de delincuentes que los desgobierna, humilla y tortura hace casi medio siglo.

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