
Published: May 07, 2009
Empecemos por fijar claramente algunos hechos. No sé dónde sacan algunos que Estados Unidos es el mayor socio comercial de Cuba, como alguien dijo en una columna publicada en The Tampa Tribune. Ese puesto le corresponde actualmente, según todos los datos disponibles, a Venezuela. A ésta la sigue de cerca China, con la Unión Europea y Canadá un poco detrás. Pero Cuba sólo es el quinto o sexto socio comercial de EEUU en exportaciones agrícolas y de medicinas. Punto.
Otra cosa es el tema del poco tráfico de mercancías destinadas a Cuba que pasa actualmente por el Puerto de Tampa. Hace poco, alguien propuso que la Autoridad Portuaria de Tampa enviara una delegación a La Habana para intentar insertar a esta ciudad en ese comercio, que acaparan Jacksonville, Nueva Orleans y otras terminales. Se esgrimieron incluso argumentos históricos y viejos vínculos para impulsar la idea.
Puede que José Martí diera algunos de su más famosos discursos en Ybor City, pero ir a tratar en La Habana el tema de si la mercancía que se transporta de EEUU a Cuba debe pasar por el Puerto de Tampa es una proposición absurda. Me pregunto qué le importa al gobierno cubano de dónde viene la mercancía… con tal de que venga. De ahí que la Autoridad Portuaria de Tampa descartara enviar la delegación a la isla para discutir un asunto que mejor se define de este lado del Estrecho de la Florida, y según las conveniencias de cada exportador.
Más sentido tendría ofrecer mejores condiciones y honorarios a quienes quieren transportar mercancía a puertos cubanos. Es decir, enviar delegaciones a los exportadores estadounidenses. Acudir a La Habana para esto conllevaría ofrecer a Cuba algún trato: les conseguimos negocios a cambio de que la mercancía se transporte a través de Tampa. Pero eso es harina de otro costal. El hecho es que la decisión de la Autoridad Portuaria parece que ha deprimido a algunos que creían que hacer negocios con Cuba estaba al doblar la esquina.
De todas formas, quienes se afilan los dientes con la posibilidad de que se levante el embargo todavía tendrán que esperar. El gobierno de Barack Obama no parece demasiado apurado en tomar medidas de largo alcance mientras la dictadura castrista no reaccione positivamente a los primeros gestos de buena voluntad.
Una delegación que se propone ahora para visitar Cuba y explorar posibilidades de negocios con Tampa parece algo mejor encaminado… al menos desde el punto de vista comercial. Desde el punto de vista ético, se me antoja que quienes tienen la mira puesta en los negocios con exclusión de los problemas políticos y de derechos humanos se equivocan, y cosecharán los frutos de su error a mediano o largo plazo.
Imagínense hacer negocios con un gobierno cuyos tribunales condenan a 30 años de cárcel a quienes se atreven a criticarlo. ¿A quién acudir en caso de una disputa? ¿A una corte cubana? Será mejor que exploren, pero que por el momento guarden su dinero a buen recaudo.
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