
Published: March 08, 2010
Apenas semanas después de celebrarse en La Habana una reunión más entre el gobierno cubano y sus “emigrados”, y casi un año después de que la administración de Barack Obama levantó todas las limitaciones de viajes de cubano-estadounidenses a la isla, el régimen castrista anuncia que a partir del 1º de mayo próximo todos los que viajen a Cuba deberán comprar un seguro médico que los cubra durante su estancia allí.
La Gaceta Oficial cubana publicó el decreto, indicando que próximamente se darán a conocer los precios así como las compañías designadas para vender este servicio. La medida afecta a todos aquellos que viajen a Cuba y a todos los extranjeros residentes en la isla, con excepción de los diplomáticos y representantes de organismos internacionales, de modo que la exenciones son escasas, y quienes arriben a Cuba sin el seguro deberán adquirirlo en el punto de entrada al país.
Nadie, por la visto, quedará sin seguro médico en Cubita bella, a diferencia de otros países “atrasados” donde todavía se batalla por extender la cobertura y, sobre todo, costearla. Excelente botón de muestra para quienes favorecen un mayor protagonismo gubernamental en la sanidad pública. Pero ése es otro asunto. El que nos ocupa es otro.
La realidad es que el grueso de quienes tendrán que pagar por el bendito seguro médico de viaje serán los cubano-estadounidenses. Los turistas europeos o canadienses tendrán claramente la opción de elegir un destino menos complicado y costoso: República Dominicana, Bahamas, México, en fin… El mundo es ancho y ajeno, como ya dijo un gran escritor. Pero los cubanos del exterior –emigrados o exiliados, según se vea- tendrán que pagar por su seguro aquí o –lo más probable- no bien lleguen al aeropuerto en Cuba. Y santas pascuas.
La medida tiene el obvio objetivo de alimentar las debilitadas arcas del régimen, en momentos en que le debe a las once mil vírgenes y no sabe de dónde sacará la plata. ¿Y qué vaca más propicia para ordeñar que sus propios nacionales? Ninguna carga o gasto es demasiado para quien quiere abrazar a sus familiares; eso se sabe. Así que pagarán, con tal de montarse en ese avión.
Entonces, ¿para qué sirvió la tan cacareada reunión entre Cuba y sus “emigrantes”? De nada. Pero eso ya lo sabía El Cubanazo… y se los dijo aquí.
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