
Published: April 01, 2009
No hay que decir que las autoridades castristas reaccionaron airadamente a los llamados por la libertad y la democracia en un “performance” efectuado el lunes pasado en el Centro Wifredo Lam, durante la reciente Bienal de La Habana.
Una declaración del Comité Organizador de la X Bienal de La Habana calificó a quienes se expresaron en el foro de “disidentes” y personas “al servicio de la maquinaria propagandística anticubana”.
Tratándose de un evento captado en video y que circula por todo Internet a estas alturas, cualquier que subió al podio libre en ese momento puede ser objeto de graves represalias, más allá de la usual andanada de infamias y calumnias.
La “bloguera” Yoani Sánchez, en particular, ha agredado un renglón más a su ya larga lista de “transgresiones”. Y tomando en cuenta que desde hace semanas un indiscreto operativo de vigilancia ronda el edificio de apartamentos donde vive, no sería de extrañar que la soga se rompa por ése, el eslabón que les parece más débil.
Ciertamente, ésta puede ser la gota que colme la copa… si es que la sensible copa del tirano no se hubiera colmado hace rato.
En todo caso, la explosión de reclamos de libertad que tuvo lugar en la bienal es un claro síntoma de la ilegitimidad que el régimen castrista va cobrando día a día ante sus vasallos, hasta ahora en apariencia obedientes.
Quien no vea en estos signos de los tiempos un indicio bastante claro de que Cuba está abocada a un vuelco históricamente necesario no ha entendido nada de las revoluciones, que siempre se producen cuando la fruta está madura y luego cae, por simple acción de la gravedad. “El poder está en la calle”, como en su tiempo dijo Lenin. Ya veremos quién lo toma.
Reader Comments