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Echame a mí la culpa…

Published: November 01, 2009

El Dictador Agonizante parece haber entrado en una fase de delirio –delirium tremens, si se quiere- a juzgar por la más reciente entrega de sus “reflexiones”.

No ha de haber reflexionado mucho, sin embargo, cuando achacó a Estados Unidos y otros países –Canadá y a los de la Unión Europea- de haber llevado a la isla el virus de la gripe porcina. Es algo tan ridículo como vergonzoso.

Pero de alguna manera tenía que justificar los 800 casos de la enfermedad, así como las muertes que se derivaron de ellos. Según la última reflexión de Castro, fue el levantamiento de las restricciones a las visitas de los cubano-estadounidenses la principal causa de la epidemia.

Resucita así la vieja noción de que Cuba es un paraíso en virtud de su aislamiento, y todo mal que en ella acontece proviene siempre del exterior. No es que el régimen ocultara semana tras semana el auge del número de contagios, ni que castigara incluso a alguien que dio la voz de alarma en el sector de la salud, ni que a estas alturas estuviera pobremente equipado para proteger a sus ciudadanos. Son esos extranjeros enfermos, pecaminosos, contaminados, los responsables de la plaga.

Por favor. Ahora pretende convencer al mundo de que la epidemia de gripe porcina se extendió por Cuba sólo porque Estados Unidos “no permite la venta de medicinas y equipos médicos” a la isla. Es decir, otra vez culpa al embargo de sus propias deficiencias. Pero esta mentira es fácil de desbancar, si me lo permiten.

Desde 1992, en virtud de la Cuban Democracy Act, todos los medicamentos y equipos vinculados a la atención médica quedaron exceptuados del embargo estadounidense. Desde 1998, Washington incluso tomó medidas adicionales para acelerar tanto las ventas como donativos médicos a la isla. Y desde el 2001, mediante una acción del Congreso, se codificó de manera definitiva las transacciones de este tipo con entidades cubanas. Ahí están los archivos del gobierno estadounidense, por si alguien lo duda.

Entonces, ¿a quién pretende engañar el Dictador Agonizante con esta patraña? Sólo su régimen indolente e ineficaz, asistido por el silencio cómplice de sus medios de propaganda, son los causantes de los estragos causados por la gripe porcina en Cuba. No los europeos ni los canadienses… ni mucho menos los cubano-estadounidenses que visitan a sus familiares. Sólo él, que, al parecer, no quiere morirse solo.


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