
Published: November 06, 2009
Miguel Saavedra, el hombre de la aplanadora, se enredó en una discusión acalorada con Juanita Castro. Los dos estaban haciendo compras en un Publix de la calle LeJeune, en Miami. La sangre no llegó al río, pero dicen que Saavedra se escurrió aprisa.
Published: November 06, 2009
Los cubanos tenemos una geografía global muy sencilla. Hemos dividido al mundo en tres partes: Cuba, Estados Unidos y los Terceros Países. Parece que todos se quieren ir del primero. No sé si cabemos tantos en los otros dos.
Published: November 01, 2009
El Dictador Agonizante parece haber entrado en una fase de delirio –delirium tremens, si se quiere- a juzgar por la más reciente entrega de sus “reflexiones”.
No ha de haber reflexionado mucho, sin embargo, cuando achacó a Estados Unidos y otros países –Canadá y a los de la Unión Europea- de haber llevado a la isla el virus de la gripe porcina. Es algo tan ridículo como vergonzoso.
Pero de alguna manera tenía que justificar los 800 casos de la enfermedad, así como las muertes que se derivaron de ellos. Según la última reflexión de Castro, fue el levantamiento de las restricciones a las visitas de los cubano-estadounidenses la principal causa de la epidemia.
Resucita así la vieja noción de que Cuba es un paraíso en virtud de su aislamiento, y todo mal que en ella acontece proviene siempre del exterior. No es que el régimen ocultara semana tras semana el auge del número de contagios, ni que castigara incluso a alguien que dio la voz de alarma en el sector de la salud, ni que a estas alturas estuviera pobremente equipado para proteger a sus ciudadanos. Son esos extranjeros enfermos, pecaminosos, contaminados, los responsables de la plaga.
Por favor. Ahora pretende convencer al mundo de que la epidemia de gripe porcina se extendió por Cuba sólo porque Estados Unidos “no permite la venta de medicinas y equipos médicos” a la isla. Es decir, otra vez culpa al embargo de sus propias deficiencias. Pero esta mentira es fácil de desbancar, si me lo permiten.
Desde 1992, en virtud de la Cuban Democracy Act, todos los medicamentos y equipos vinculados a la atención médica quedaron exceptuados del embargo estadounidense. Desde 1998, Washington incluso tomó medidas adicionales para acelerar tanto las ventas como donativos médicos a la isla. Y desde el 2001, mediante una acción del Congreso, se codificó de manera definitiva las transacciones de este tipo con entidades cubanas. Ahí están los archivos del gobierno estadounidense, por si alguien lo duda.
Entonces, ¿a quién pretende engañar el Dictador Agonizante con esta patraña? Sólo su régimen indolente e ineficaz, asistido por el silencio cómplice de sus medios de propaganda, son los causantes de los estragos causados por la gripe porcina en Cuba. No los europeos ni los canadienses… ni mucho menos los cubano-estadounidenses que visitan a sus familiares. Sólo él, que, al parecer, no quiere morirse solo.
Published: October 31, 2009
No es bueno perder el tiempo.
No voy a leer el libro de Juanita Castro. Después de enterarme de que su gran revelación consistía en que la hermana del Dictador Agonizante había colaborado con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, concluí que no tenía algo nuevo que decirme, y lo relegué al baúl del olvido, como tantas cosas.
El Cubanazo no tiene una fuente secreta en Langley, se los advierto, pero a los pocos meses de llegar a este país, hace casi 30 años, y con todo y ser un simple marielito, ya se había enterado de los vínculos de Juanita Castro con la CIA, antes y después de su exilio en 1964. Me lo contaron todo entre risas y tragos. Así que gracias, pero no.
Hubiera sido mejor que Juanita confirmara otro secreto a voces, el de la dudoda paternidad del Dictador Sustituto. Al menos hubiera sido una revelación sobre la que muchos hablan, pero a la que nadie da sustancia. Vamos, una verdadera novedad. Pero, ¿la CIA? ¿A estas alturas con ese recado?
No me puedo explicar, eso sí, por qué en estos tiempos, para vender un libro, haya que recurrir a una treta tan vieja como anunciar la revelación de un secreto que todo el mundo conoce. Es incluso contraproducente, porque insulta la inteligencia del lector potencial, ¿no les parece?
Si alguien todavía no sabe que la gira relámpago de Juanita Castro por América Latina, poco después de exilarse, fue costeada por ese servicio de inteligencia, y quién le sirvió de edecán en esos menesteres, es que ha estado viviendo en la Luna o en otro lugar más remoto.
Desde luego, hasta cierto punto, me agrada que la vida del Dictador Jubilado y su familia se hayan convertido en comidilla para libros chismosos. Resultaría patético, además, si no fuera un clan que ha tenido tan trágicas repercusiones en nuestras vidas. Pero aunque soy curioso como el que más, me niego a comer de ese platillo.
Léanlo ustedes si quieren. Yo no voy a perder mi tiempo.
Published: October 25, 2009
Han pasado 50 años y nadie se pone de acuerdo.
Estamos a fines de octubre y parece que llegó el momento esperado por todos ustedes, el de desentrañar, por enésima vez, el misterio de la desparición de Camilo Cienfuegos.
Sí, señor, los americanos tienen el asesinato de Kennedy, pero nosotros los cubanos no nos quedamos atrás. El caso de Cienfuegos da más piruetas de las que pudo dar Lee Harvey Oswald, o la bala que mató al presidente estadounidense. Ah… y si no nos bastara con el enigma de Cienfuegos, siempre podemos sacar a pleitos el suicidio de Eduardo Chibás, el Adalid de Cuba. ¿Alguien se acuerda?
Yo, sí. Era muy niño y corría el año 1952, pero no se me olvida escuchar a mis dos abuelas mientras discutían en la sala de mi casa las raras circunstancias de la muerte del candidato presidencial Chibás, quien prometió pasear una guillotina por toda Cuba para acabar con la corrupción administrativa.
Mi abuela paterna era fanática de Chibás y no se perdía cualquiera de sus incendiarios discursos. Lo escuchaba puntualmente por radio todos los días. Estaba oyéndolo, por cierto, dar el último de sus discursos, llamado El Aldabonazo, cuando ocurrió lo indecible.
A muchos de los que vivimos hace tiempo en Estados Unidos el gesto de Chibás nos ha de parecer a estas alturas cercano a la demencia. Pero a mi abuela paterna, como a numerosos cubanos, la emocionó mucho. Imagínense: Chibás se disparó un tiro en la barriga en plena faena oratoria… y murió horas después de una peritonitis.
“No soportaba más tanta desvergüenza”, mi abuela paterna decía.
Mi abuela materna, a quien Chibás no le importaba ni en un sentido ni en otro, aseguraba, sin embargo, que lo del suicidio era dudoso. ¿No hubiera resultado más lógico que se disparara un tiro en la sien? ¿No decían, acaso, que alguien, quizás un enemigo embozado, le había empujado mano y la pistola, cuando sólo se quería herir a sedal?
“¡Qué va! ¡No diga eso, por Dios!”, exclamaba mi abuela paterna, persignándose.
Y así, la polémica no tenía fin. Todavía hasta estos días algunos disputan aquellos hechos. Pero Chibás murió, ni más ni menos. Lo mismo que Camilo Cienfuegos, de cuya desaparición se conmemoran cincuenta años este 28 de octubre. Incluso El Nuevo Herald de Miami publicó un largo artículo explorando todas las teorías.
Que si Fidel Castro mandó que echaran abajo la avioneta en que viajaba; que si murió en un intercambio de disparos en el curso de una discusión acalorada con los hermanos Castro… Todos coinciden aparentemente en una diferencia de opinión con Fidel y Raúl sobre el rumbo que seguía la revolución en aquel momento de definiciones.
Hay quienes aseguran que Cienfuegos no era comunista y no veía con buenos ojos que el gobierno metiera en la cárcel al Comandante Húber Matos, a quien le mandaron a arrestar poco antes de que desapareciera o lo desaparecieran. Otros afirman que, aunque permanecía fiel a los Castro, no le agradaban los cambios acelerados que estos hacían en el Ejército Rebelde.
No sé cómo mataron a Cienfuegos, ni me interesa a estas alturas conjeturar sobre el tema. Lo cierto es que no expiró por causas naturales y la desaparición de su avioneta Cessna mientras volaba de Camagüey a La Habana resultó demasiado conveniente como para ser una coincidencia. Pero también es verdad que Cienfuegos provenía de una familia de vieja filiación comunista y hubiera resultado extraño que sus opiniones fuesen demasiado diferentes de las de su hermano, Osmany Cienfuegos, que se ha mantenido junto a los Castro hasta el día de hoy.
Más lógico parecería decir que Cienfuegos le hizo sombra a Fidel, y eso, bajo su régimen gangsteril, es un pecado mortal. Si no, pregúntenle a tantos “mártires” que cobraron excesivo protagonismo: Frank País, y hasta el mismísimo Che Guevara. Todos acabaron muertos, algunos en olor de santidad revolucionaria. Las malas lenguas dicen que a propósito. ¿Quién sabe? Pero el Máximo Líder no admite competencia, y aun hoy, como Dictador Jubilado, no permitiría que nadie opacara o suplantara su liderazgo.
Así que es hora de conjeturar otra vez, amigos, mientras en Cuba los escolares acuden al mar para “llevar flores a Camilo”. Eso sí, no dejen que nadie se burle de ustedes diciendo que los cubanos son especialistas en hablar y discutirlo todo. Los americanos se las traen también. Si quiere, haga la prueba y eche al aire el tema de Kennedy en cualquier fiesta donde haya gringos presentes. Verá que cada uno tiene, por lo menos, una o dos teorías de conspiración.
No hay que ser cubiche para hablar cascarita de caña.
Published: October 22, 2009
Moratinos: ¿Resultados o retóricas?
Pedir reformas democráticas al régimen castrista es como pedir peras al olmo… o sacarle aceite a un ladrillo, como dirían en mi pueblo. El reciente viaje a La Habana del titular de Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, tiene todas las trazas de haber sido una gestión igual de inútil, pero nadie en la Moncloa parece haberse dado cuenta.
Al igual que la administración de Barack Obama se empeña desde hace meses en hacer guiños a los Castro sin obtener concesión alguna, la diplomacia española sigue embarcada en el mismo rumbo de amor no correspondido, al tender por enésima vez una rama de olivo a La Habana, esta vez nada menos que a nombre de la Unión Europea.
“He encontrado en el presidente Raúl Castro un compromiso de reforma, de avanzar en el proceso de reforma del país, de mejorar la situación económica de Cuba”, dijo Moratinos al concluir sus conversaciones en la capital cubana.
El tono triunfalista es prematuro, desde luego, pero Moratinos logró arrancar una promesa al gobernante cubano, y al parecer, se contenta con ella. La administración de Obama, en cambio, recibió un rotundo “no” por respuesta a una de sus últimas muestras de buena voluntad: autorizar el ingreso de las telecos estadounidenses al mercado de telefonía móvil de la isla.
Cuba respondió, a través de una funcionaria de escaso rango, que sólo admitiría este negocio si Estados Unidos suspende los reclamos judiciales millonarios que pesan sobre las cuentas de la telefónica gubernamental cubana y deroga la Ley Helms-Burton de 1996. Así que al guiño, una patada.
Hay que decirlo: La carantoña de Moratinos resulta más tentadora. Al régimen castrista, en verdad, le importa un bledo que sus súbditos tengan mejores conexiones telefónicas. Pero que España proponga revertir de un plumazo –como hizo Moratinos- la Posición Común de la UE, que condiciona la relaciones con la isla a cambios democráticos palpables, ha de haber sido música para los oídos de Raúl Castro. Pero, ¿se dejará acaso seducir por la melodía?
En Washington y Madrid no se han dado cuenta todavía, pero el menor y más saludable de los Castro tiene de todo, menos de pragmático y conciliador. Hace algunos años, mientras Fidel aún ocupaba el trono, advirtió a Estados Unidos en un discurso que era mejor que se las arreglara con su hermano, porque con él cualquier entendimiento sería más difícil. Pero como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.
La gestión de Moratinos en La Habana se da, además, contra el peculiar trasfondo de una purga estalinista a todo trapo, con tres ex altos cargos cubanos acusados de espionaje y revelación de secretos de Estado en contubernio con cuatro agentes de la Central Nacional de Inteligencia española, que habrían sido expulsados del país.
Tomando en cuenta que el encargado del script judicial es nada menos que Juan Escalona Reguera -el mismo fiscal general cubano que llevó al paredón al general Arnaldo Ochoa y otros más en 1989- el pronóstico de este caso parece sombrío, y el riesgo de que sus revelaciones salpiquen al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es alto… salvo que alguna instancia tenebrosa dicte lo contrario y el principal acusado se lleve el secreto a la tumba. Espionaje, ni más ni menos.
¿Habrá sido ésta la carta de triunfo que esgrimió Raúl Castro en sus tratos con Moratinos para obtener de él la insólita promesa de revocar la Posición Común de la UE, aun contrariando la voluntad de otros países miembros? ¿Quién sabe? Sólo tiempo –o algún funcionario indiscreto- dirá.
Entre tanto, en honor a la verdad, Moratinos no se marchó de Cuba con las manos completamente vacías. Se llevó, sobre todo, lo que llaman en inglés pie in the sky: la promesa de reformas económicas y del pago de unos $300 millones de dólares en adeudos a empresarios españoles. Pero el único resultado tangible fue la liberación de dos presos de conciencia, así como la libertad provisional de un amigo suyo, el hombre de negocios español Pedro Hermosilla.
¿Será suficiente a cambio de la promesa mayor de revocar la Posición Común de la UE contra viento y marea? Algunos piensan que no, entre ellos un senador de la oposición que interpeló a Moratinos recientemente, asegurando que bajo el gobierno socialista España ha perdido influencia en el mundo y la democracia cubana “no ha avanzado ni un milímetro”.
Moratinos, sin embargo, se da por satisfecho, y cree que se apuntó gran logro diplomático. De los “más de 300” presos políticos que había en Cuba cuando los socialistas tomaron las riendas en España, en la actualidad hay “206”, afirmó. “Esos son resultados y no retóricas”.
Bueno, el que no se consuela es porque no quiere, sobre todo cuando hace una obra de caridad. Pero el canciller español debe recordar que las cárceles cubanas siempre están repletas de rehenes, y que los presos –y no las reformas democráticas- son la moneda de cambio favorita de los Castro. Además, los pueden devolver a su caja de caudales cuando les dé la gana. Si Moratinos no ha aprendido esa lección a estas alturas, será mejor que no regrese a La Habana.
Published: October 17, 2009
El control empieza por la barriga.
Parece que están en marcha todos los motores para eliminar pronto la llamada “libreta” de racionamiento. Hasta Granma lo aconseja. Cuarenta y siete años lleva rigiendo los hábitos de consumo de los cubanos. Algunos dirían que ya es hora.
Pero si usted es como yo, amigo, usted siempre supuso que la “libreta” se esfumaría el día en que las mercancías empezaran a abundar en las tiendas y bodegas cubanas, o mejor, porque simplemente el régimen del Dictador Jubilado habría caído para entonces. ¡Qué ilusos somos!
Siempre dispuestos a sorprendernos con alguna insensatez, los comunistas en Cuba han decidido que la “libreta” debe desaparecer porque es un método caduco de distribuir los productos. De modo que olvídense de abundancia… y, por supuesto, de la libertad. “El cuartico está igualito”, como diría Panchito Riset. ¿Se acuerdan?
El Cubanazo no celebra, pues, que nuestros hermanos de la isla se estén librando de ese maldito documento de control y opresión que empieza por la barriga. Pero sí apuesta a que la verdadera razón de que la “libreta” desaparezca en estos tiempos de extrema penuria es sumamente sencilla: No hay algo que racionar en los almacenes de los Hermanos Castro. Nada. Todo vacío. Qué horror.
Published: October 13, 2009
Seguro que ya lo saben, pero se los repito. El régimen de Castro negó a la colega bloguera Yoani Sánchez el permiso de salida para acudir a Nueva York a recibir el prestigioso premio periodístico Maria Moors Cabot, uno de los más antiguos en Estados Unidos.
Esto no me sorprende. El Cubanazo se escapó de Cuba de milagro, como casi todos quienes me leen. Lo que sí debe sorprendernos es que en el Congreso de este país, tanto en la Cámara como en el Senado, se abren paso sendos proyectos de ley para que todos, sin distinción en Estados Unidos, puedan viajar a la isla a pasar las vacaciones.
Por fortuna, hay legisladores decentes en el Senado -demócratas y republicanos- que no van a dejar que el proyecto prospere, por fuerte que parezca.
¿No les parece indignante que quieran premiar al Dictador Jubilado por tantos actos infames?
A propósito, si quieren un comentario más extenso y saben inglés, léanse un artículo que El Cubanazo publicó en otro blog: http://blowingupsmoke.blogspot.com/2009/10/obamas-cuban-game-tit-with-no-tat.html
Published: October 10, 2009
Los cubanos le agradecen un himno.
No era cubano. Tampoco un político o un intelectual de los que tienen que fijar su posición periódicamente sobre este o aquel tema. Nada le hubiera obligado a tomar partido por una causa a veces tan zozobrante como llevar la libertad de regreso a la isla. Como artista, eso sí, podía cantar, y fue lo que hizo.
‘Mi corazón no lo tengo aquí...’
Muchos lo recordarán por ciertos éxitos como Mira Qué Luna, pero los exiliados siempre lo recordarán por lo que casi se ha convertido en su himno: Cuando Salí de Cuba. Hace un par de años cantó para el público de Tampa, en el Centro Asturiano.
Y ahora, Luis María Aguilera, conocido como Luisito Aguilé, quien dio al exilio la música que acomodó y aplacó el dolor de su alejamiento todos estos años, acaba de partir también. Murió, nos enteramos, a los 73 años, en un hospital de Madrid. Descanse en paz este entrañable amigo.
Más información aquí: http://www.elnuevoherald.com/noticias/america-latina/story/563537.html
Published: October 08, 2009
Carriles ofreció sus servicios, según documentos.
Un alijo de documentos divulgados recientemente por la entidad National Security Archives ha puesto de relieve un curioso e inquietante patrón de seguimiento e injerencia global en la gestión de distintas organizaciones del exilio cubano.
Según los documentos, el activista anticastrista Luis Posada Carriles ofreció sus servicios a la Agencia Central de Inteligencia a mediados de los años 60 para espiar a una junta que coordinaría las actividades de al menos cuatro organizaciones de exiliados. Todo indica que cumplió por aquel entonces su misión.
Independientemente de la credibilidad que merezca la National Security Archives –cuyo director es invitado frecuente a programas de la TV oficial castrista- los documentos fueron, al parecer, producto de una desclasficación hecha por la CIA, y nadie hasta ahora ha cuestionado su autencidad.
De modo que, tomando en cuenta el espionaje de Carriles por cuenta de la CIA, y si sumamos a éste el que desde siempre ha ejercido en este mismo terreno la Oficina Federal de Investigaciones, así como la vigilancia de la Dirección de Inteligencia de Cuba mediante elementos como los de la conocida Red Avispa, hemos de concluir que las organizaciones del exilio han estado durante largo tiempo bajo la triple lupa de Langley, Quantico y Villa Marista.
No es de sorprenderse. En las décadas de 1960 y 1970, la casi totalidad de la actividad exiliada contra el régimen de La Habana se concentraba en la acción, entendiéndose por ésta la actividad violenta. Infiltraciones por mar en la isla así como acciones terroristas fuera de ella signaron en gran medida al movimiento anticastrista de esa época.
Me parecería lógico, pues, que los organismos encargados de velar por la seguridad nacional de Estados Unidos se mantuvieran atentos y pugnaran por penetrar esos grupos. La vigilancia internacional de los sabuesos castristas se da por descontada, y el régimen nunca ha ocultado su proceder en las filas del exilio.
Entre los años 80 y 90, sin embargo, la actividad contra el régimen de La Habana experimentó un importante desplazamiento, al expandirse en la isla una actividad disidente similar a la que existió durante mucho tiempo en otros países del bloque soviético.
Se trata de una actividad de oposición cívica pacífica, con ramificaciones y apoyos en el exterior, que el régimen castrista no estaba demasiado preparado para enfrentar, y que ha seguido creciendo hasta alcanzar actualmente la esfera virtual de Internet, donde campea por sus respetos. Los derechos humanos y las libertades civiles son el eje de su movilización. Sus armas son la palabra y la desobediencia civil, y no las bombas.
No me cabe duda, a juzgar por los “agentes infiltrados” que salieron a flote en el 2003, durante el proceso judicial contra decenas de periodistas independientes cubanos, que la inteligencia comunista no ha cesado de penetrar a los grupos disidentes en la isla y a sus contrapartes foráneas. ¿Estarán haciendo lo mismo los organismos de seguridad de países democráticos, incluso los de EEUU?
Buena pregunta. Pero si hace poco se verificó que factores de la inteligencia del gobierno español estuvieron involucrados en el caso que terminó con una purga en las altas esferas del gobierno cubano, no me extrañaría que la CIA, el FBI y otras agencias sigan vigilando las actividades de la oposición anticastrista dentro y fuera de Cuba.
Sería algo ominoso, desde la perspectiva de una Cuba democrática en el futuro. Como dicen en inglés: “Food for thought”.
Published: October 04, 2009
Acabo de ver fragmentos de un video tomado en una fiesta donde el ex vicepresidente cubano Carlos Lage y el ex canciller Felipe Pérez Roque aprenden, con poco éxito, a bailar el reguetón. La misma fiesta donde se mofaron del Dictador Jubilado, algo que acabó por costarles sus puestos y amargarles las vidas por largo rato.
‘Perreando’: El ‘motivito’ que tan caro les costó.
Nada de extraordinario contiene el video, que supuestamente fue exhibido en toda la isla a la militancia del Partido Comunista, como prueba fehaciente de los profundos “errores” en que incurrieron los ex funcionarios. Las partes trasmitidas en un programa de la TV de Miami no muestran, por cierto, una exagerada ostentación ni conductas que puedan calificarse de desordenadas, aun bajo la óptica de la ortodoxia comunista.
A simple vista, se trata de una fiestecita de las que suceden casi a diario en la casa de cualquier cubano “mediopelo” en Hialeah o Westchester. No se aprecian mucamas uniformadas ni lacayos de librea pasando fuentes cargadas de golosinas. Apenas unos traguitos y unos segundos de “perreo”. ¿Por qué tanto revuelo?
Porque en La Habana de los tiempos que corren, donde el ciudadano de a pie clama por “jama” y se moviliza en “camellos” un sarao semejante se destaca en medio de la miseria y la desperanza generalizadas. Y, sobre todo, porque el buen humor de Lage y Pérez Roque al referirse al Tirano Convaleciente, resultaba sintomático de una jerarquía quebrada y enferma.
Alguien ha pronosticado que ninguno de los dos funcionarios depuestos levantará cabeza en el futuro. El Cubanazo sube la parada y hace un pronóstico más trágico: les cortarán inevitablemente las cabezas cuando el mundo aparte la vista de ellos.
Ni Fidel Castro ni su camarilla pueden darse el lujo de tener a sus espaldas una reserva de ex funcionarios desafectos y amargados que en un momento dado puedan querer adquirir protagonismo y, sobre todo, tomar las riendas del poder. Lage y Pérez Roque tienen las horas -y quizás lo minutos- contados. Recuerden: lo leyeron aquí.
Published: October 02, 2009
‘Parlamentario’ y poeta.
En aquellos tiempos, Cintio Vitier vivía. Lo recuerdo perfectamente, aunque era tan niño entonces como su primer hijo, Sergio. Mi padre, Emilio Ballagas, me llevó a su casa varias veces. Nuestras casas distaban apenas dos o tres cuadras, las dos cerca del Parque Mendoza, en el vecindario de la Víbora.
Me causaba admiración la casona de los Vitier, amplia y de dos plantas, con un patio donde Sergio y yo jugábamos mientras nuestros padres hablaban seguramente de poesía, de política, o qué sé yo, de las cosas que suelen hablar los escritores y los poetas durante esas cálidas tardes habaneras, tomando champola.
Pero digo que Vitier vivía entonces, no precisamente porque murió hoy, sino porque creo que murió mucho antes de este día en que me entero de que ha fallecido, no sólo un poeta y ensayista brillante, sino nada menos que un ganador del Premio del Consejo de Estado de Cuba, que como se sabe, presidía Fidel Castro cuando se le otorgó el aciago reconocimiento.
Bueno, decía que Vitier vivía por aquellos tiempos, mucho antes de que el ahora Dictador Jubilado lo condecorara. Vivía y daba fiestas. Recuerdo una, el cumpleaños de Sergio, adonde acudió un colorido muestrario de nuestros literatos y su prole. Uno de quienes alegró esa fiesta fue nada menos que el poeta Roberto Fernández Retamar, quien con un turbante en la cabeza hizo magia de naipes para deleite de los niños que estábamos allí.
Ah, qué burguesa y deliciosa remembranza…
El cardenal Jaime Ortega Alamino, leo ahora, asistió a los funerales de Vitier. Una revista de laicos católicos elogió al fallecido igualmente. No me asombra, tratándose de uno de los grandes escritores católicos cubanos, quien además fue durante un tiempo “parlamentario” en eso que llaman Asamblea Nacional del Poder Popular.
Pero fue precisamente en calidad de “parlamentario” que Vitier publicó una ácida carta contra la jerarquía de su propia Iglesia, cuando Ortega y la Conferencia Episcopal de Cuba divulgó en 1993 su modesta carta pastoral El Amor todo lo Espera. Modesta, sí, porque escasamente podría considerarse “contrarrevolucionaria”. Una pastoral que apuntaba sin ceguera al saldo de 34 años de dictadura y constataba que: “Hay descontento, incertidumbre, desesperanza en la población”. También llamaba a un diálogo nacional franco, sin odios, para un futuro de reconciliación.
Vitier, en un artículo publicado en el diario oficial Granma, criticó en aquel momento a su Iglesia por proponer, según él, con la pastoral, “una diversidad irresponsable y un diálogo idílico”.
¿Pero cuándo murió Cintio Vitier? ¿Hoy o ayer? ¿Cuando publicó aquel artículo? Me pregunto esto recordando los primeros años de esa década del 60, cuando Cintio hacía febriles y vanas gestiones por sacar a Sergio del país, y luego ponerlo a salvo, de cualquier manera, del servicio militar obligatorio. O cuando se reunía en Madrid a escondidas con su viejo amigo, el poeta exiliado Gastón Baquero, o escuchaba y después rechazaba propuestas de una cátedra en México, como exilio aterciopelado.
Creo que murió después, casi al término de esos años, en 1968. Se cansó de resistir, supongo. Un día me tropecé con él, por azar, en un ómnibus de la ruta Víbora-Párraga. Lo vi entrar, vestido casi en harapos, con un sombrero de guajiro y una cantimplora, todo cubierto de tierra colorada y fango. Nos saludamos, pero supuse que venía de un “trabajo productivo”, y no hablamos o no quisimos siquiera hablar. Antes de apearse, cerca de la parada del mismo Parque Mendoza, se despidió con un mudo gesto y más nunca nos volvimos a ver. Luego, publicó un poema laudatorio sobre el asesino Che Guevara.
Con Vitier, me parece, muere una generación literaria fructífera y brillante, pero también oportunista. Hay algo de bueno y malo en todo hombre. Vitier no fue excepción. Sus acciones, a fin de cuentas, serán juzgadas por Dios y por la Historia. Pero no, no murió hoy. Murió hace años, de la misma “muerte civil” que una vez, en un ensayo, decretó sobre el poeta José María Heredia.
Published: September 25, 2009
Leo con una mezcla de asombro y diversión una entrevista con la única artista cubana de ultramar que participó en el reciente concierto del cantante colombiano Juanes en La Habana.
La señora se apoda Cucu Diamantes –el alias se las trae- pero su verdadero nombre es Ileana Padrón. Hasta hace poco, integró el grupo musical Yerbabuena, pero ahora parece que aspira a sentar plaza artística por derecho propio.
El concierto de Paz sin Fronteras ha de haber sido, por cierto, una buena plataforma para lanzar esta carrera incipiente de solista, y la entrevista que publicó El Nuevo Herald una buena contribución a divulgar su primer CD, titulado Cuculand.
Nada mal para alguien a quien pocos conocían hasta hace unos días, ni como Diamantes ni como Padrón. Los artistas se hacen o se deshacen a golpes de divulgación semejantes, y hasta aquí nada tengo que objetar. Quizás sea una magnífica artista. Incluso tiene ya su propia página web: http://www.cucudiamantes.com/.
Es cuando la Diamantes (o la Padrón) empieza a hablar de Cuba, y de los hechos de Cuba, que empiezo a cuestionarme las intenciones de la recién descubierta diva de la música urbana… o la fusión o… whatever.
En la entrevista mencionada, la cantante afirma con absoluta certeza que “hay un bloqueo de 98 países contra Cuba”.
Say what?
Seguí leyendo para constatar si el reportero al menos había puesto en tela de juicio esta lapidaria cifra. Pero no. Me equivoqué. A renglón seguido, Erwin Pérez, redactor de la nota, insiste en el tema sólo para reafirmar la insólita declaración de Diamantes/Padrón:
“¿Consideras que si hay necesidad económica es por el bloqueo?
Obviamente… es una de las razones para esos problemas económicos… son 98 países que no comercian con Cuba”.
Caramba. Obviamente. Nunca lo hubiera imaginado. Nada menos que casi el 50% de las naciones independientes de este mundo, que son 195, si se toman en cuenta a Taiwan y el Vaticano, tienen declarado un bloqueo a Cuba. Fíjense que no digo embargo, como debe ser y como es, sino B-L-O-Q-U-E-O. Es decir, barcos apostados a la entrada de los puertos y cierres a todo tipo de tráfico por tierra, aire o lo que sea.
Wow! De ser esto cierto, la entrevista debió publicarse en la primera plana del periódico de Miami y la artista debió mostrar las evidencias de tamaño notición: países, mapas, fotos satelitales… the whole enchilada. En su lugar, la pieza ocupó su lugar en la revista semanal de entretenimiento del Herald, donde también se publican los pronósticos del astrólogo Walter Mercado y otras diversiones semejantes.
Gracias a Dios y a los editores. Porque, ¿de dónde se inventó este capullo la cifra de 98 países que no simplemente tienen un embargo a Cuba, sino que –GULP! GASP!- la bloquean, causándole toda suerte de males? Ciertamente, esta señora hace honor a su nombre artístico: es una verdadera joya.
Last time I looked, en cuanta noticia reciente se ha divulgado sobre el embargo a Cuba, incluso algunas publicadas por El Nuevo Herald, Estados Unidos había quedado aislado ante la comunidad internacional, que en el foro de Naciones Unidas ha condenado año tras año las sanciones económicas a la isla. Apenas un par de países respaldan el embargo desde hace mucho tiempo. ¿Será que todos estamos equivocados, Madame Diamantes?
En la introducción a su breve entrevista con la reina de Cuculand, el reportero explicó que ésta entró al mundo musical de la mano de su esposo, un influyente productor. Nos parece muy saludable, porque Cucu Diamantes ha de estar ciega -o algo peor- para creer que medio mundo “bloquea” a Cuba.
Published: September 23, 2009
¿Mejor que prisión?
Muchos batieron palmas cuando el régimen del Dictador Jubilado decidió enviar a Juan Carlos González, más conocido como Pánfilo, al Hospital Siquiátrico de La Habana, en vez de meterlo en la cárcel, como había fallado previamente un tribunal.
La reacción es tan equivocada como peligrosa. ¿Acaso nos parece más “humano” que expresar opiniones adversas al régimen sea catalogado como un desorden mental y no propiamente un delito?
Años ha, en tiempos de la Guerra Fría, recuerdo que los jerarcas del Kremlin empezaron a castigar a ciertos disidentes a temporadas de tratamiento siquiátrico, a fin de sortear el obstáculo de someterlos a procesos judiciales que, al final, obraban más en contra de ellos de cara a la opinión pública mundial.
Recuerdo también cuántas voces se alzaron en ese entonces contra esta práctica insólita, y sí, inhumana, de atribuir enfermedades mentales a tus oponentes, para doblegarlos mediante fármacos y choques eléctricos en cárceles disfrazadas de manicomios.
Pero por lo visto el pobre Pánfilo va a tener que resignarse a su suerte, aunque lo único contestario que ha hecho en esta vida ha sido pedir “jama” a un gobierno que crecientemente se ha mostrado incapaz de satisfacer las necesidades alimentarias del pueblo al que avasalla. Sus defensores parecen, al menos, contentos con este castigo.
Ciertamente, después de ver la última entrevista con Pánfilo, desde el manicomio, no me siento satisfecho. Mi hambre –que del lado de acá es de simple justicia- no ha quedado satisfecha. Manicomio por cárcel no es una buena opción. Lo que sí es, es un mal precedente.
Published: September 21, 2009
¿Quién lo iba a decir?
Mientras Juanes y el resto de los artistas participantes en su concierto hacían una reverencia final en la tarima, y los últimos fulgores del sol anunciaban el fin de aquella tarde habanera, la mano temblorosa del general Raúl Castro empuñaba una Montblanc para firmar un documento que, apenas un día antes, no hubiera imaginado que iba a firmar: Un decreto liberando a centenares de presos de conciencia y declarando abolido el socialismo en la isla de Cuba.
Al mismo tiempo, en otro lugar no identificado, cuatro hombres uniformados de verde olivo empujaban la silla de ruedas de un anciano delirante hacia un rumbo desconocido. El anciano, vestido con un traje de ejercicios de Adidas, no cesaba de manotear y murmurar incoherencias. “Juanes… Juanes… Juanes...”, se le escuchaba decir, mientras se lo llevaban.
Entre tanto, un pequeño grupo de funcionarios en el aeropuerto de La Habana comenzaba a aleccionar a los empleados sobre la enorme tarea que se les venía encima. Desde ese mismo día, la terminal aérea estaría abierta a todos quienes quisieran partir, y a todos los nacidos en Cuba que llegaran de visita. Los aduaneros, policías y guardamaletas abrían los ojos, asombrados.
En las calles de La Habana y las capitales de provincia la noticia corre ya de boca en boca. Nadie dice específicamente qué ha ocurrido, pero se escucha un comentario continuo que tiende a repetirse: ¡Se acabó! ¡Se acabó! ¡Se acabó!
Y mientras soldadores y carpinteros se dan en La Habana a la tarea de desmontar el entarimado del recién concluido concierto, un jet particular aterriza en el Aeropuerto Internacional de Miami. Al abrise su puerta, desembarca el cantante Juanes, a quien un par de hombres vestidos de negro y con gafas oscuras se llevan directamente a un conspicuo y enorme SUV.
El auto parte y atraviesa velozmente la ciudad, hasta desembocar en un cul de sac pletórico de jardines y florecitas, en el vecindario llamado Kendall. El pasajero es conducido después al interior de una casa de apariencia elegante pero sencilla. Los hombres de gafas oscuras lo depositan en una habitación que tiene visos de oficina. Del otro lado de un buró, una sonrisa de oreja a oreja, muy familiar, le da la bienvenida.
-Señor presidente… –murmura Juanes.
Con un simple gesto, Barack Obama le hace prescindir de toda formalidad. Mission accomplished, se limita a decir.
-Así es –afirma Juanes. Y de golpe, como en las películas de Misión Imposible, se despoja rápidamente de su máscara.
Agitando el pelo, aflora enseguida la faz verdadera del supuesto cantante: es la secretaria de Estado Hillary Clinton.
-No fue fácil –dice- Apenas sé cantar, pero…
-Es lo de menos –contesta Obama- Lo importante es que cumplió, sin hacer un disparo y sin derramar una gota de sangre. Olga Tañón ni se enteró.
Los dos estallan en una carcajada.
-Gracias a Dios –afirma la Secretaria al fin- Ya Cuba es libre…
En la isla, mientras tanto, multitudes de ciudadanos se lanzan a las calles a celebrar, agitando camisas negras en vez de banderas.
¿Lindo sueño, eh? Pero como diría Calderón de la Barca: “Los sueños, sueños son”.