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Tony Soprano en La Habana

Published: April 22, 2008

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Los Sopranos: Mafiosos divertidos para una audiencia sufrida. Foto: HBO

Ah, la memoria…
El reciente anuncio de que la TV cubana iba a empezar a trasmitir los Sopranos y Anatomía de Grey me retrotrajo a aquella época de los 70 en que los medios cubanos empezaron a trasmitir, a cuentagotas, películas a todas luces pirateadas de la televisión extranjera.
Creo que el milagro ocurría cada sábado. La cartelera de Granma anunciaba la película “especial” y a eso de las 10 u 11 pm todos estábamos pendientes de verla. No importaba si era buena o mala, o de un director conocido o no, la transmisión nos llegaba como una brisa fresca en medio de una dieta de producciones soviéticas o germano-orientales francamente soporíferas.
Eso sí, cuidado con el apagón. A veces, no bien comenzábamos a disfrutar de la película tan esperada, de pronto se iba la luz y nos quedábamos con las ganas. Cosas del comunismo tropical.
Lo cierto es que la práctica de piratear películas extranjeras, en particular estadounidenses, para ofrecerlas a la audiencia cubana, sedienta de producciones digeribles, no empezó por la televisión. A comienzos de los 70, el Instituto del Cine abrió el banderín con La Jauría Humana, un filme de Arthur Penn protagonizado por Marlon Brando.
Estas películas pirateadas se presentaban invariablemente en blanco y negro, aunque hubieran sido hechas originalmente en colores. Su proyección venía precedida de una dramática aclaración, muy propia de aquellos años de Guerra Fría: “Personas amigas hicieron posible la proyección de esta película, rompiendo el férreo bloqueo imperialista. Pedimos disculpas al público por cualquier defecto”.
Ah… Todos teníamos la impresión de ser partícipes de una operación internacional encubierta. Nos imaginábamos cómo en París, Nueva York o Londres, en un rincón de una taberna oscura, alguien le pasaba discretamente a otro un maletín con una lata de películas que después, burlado el cerco de la CIA por agentes bien entrenados, se presentaban ante una audiencia cómplice en La Habana.
Bueno, me alegra saber que Tony Soprano se paseará por las pantallas de la tele cubana, conduciendo su auto por el Turnpike de Nueva Jersey mientras se fuma su tabacón. Y que las peripecias de los médicos de Anatomía inspire a sus colegas cubanos a emularlos en las salas de emergencia.
Me cuesta trabajo pensar que el sabor italiano, tan propio de Nueva Jersey, de los Sopranos pueda saborearse y entenderse plenamente allende nuestras fronteras, y sobre todo, en Cuba, donde un establecimiento como Bada Bing no está ni remotamente en los planes “reformistas” de Raul Castro.
El mundo de las salas de emergencia de los hospitales estadounidenses no me parece tampoco que pueda generar gran interés en una audiencia acostumbrada a la calma chica de los policlínicos y los llamados “médicos de familia”. Pero quizás me equivoque. Alguien recién llegado de la isla me aseguró que El Doctor House es muy popular en Cuba, al igual que la serie original de CSI (no la de Miami, claro).
Así es la vida. Una vez, estando en Italia, me di cuenta de que una de las series más populares allí era la viejísima Happy Days, doblada al italiano, claro. ¿Por qué sería? Quizás por los personajes italo-estadounidenses que presentaba. (Por cierto, los Sopranos, hasta donde yo sé, no se ha presentado en Italia).
En todo caso, además de todas estas memorias, el lanzamiento de las nuevas series estadounidenses en Cuba me ha traído a la mente otras cosas. Me imagino que, en medio de toda esta avalancha de “reformas”, no faltarán quienes quieran adivinar entre líneas (o entre fotogramas) un nuevo rumbo aperturista del régimen de Raúl. Si lo hacen, se equivocan claramente.
En esto de poner películas estadounidenses en las pantallas grandes y chicas de Cuba no hay nada nuevo. Y en lo de robárselas descaradamente, tampoco.


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De regreso al futuro

Published: April 21, 2008

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Del caricaturista Omar Santana en cubaencuentro.com

Hay una caricatura muy graciosa, publicada en cubaencuentro.com, que es paradójicamente el dictamen más serio que he visto sobre las recientes “reformas” anunciadas en Cuba.
En la pieza, del humorista cubano Omar Santana, aparece una pareja de ancianos andrajosos, y uno le dice al otro: “A este ritmo, en 25 añitos vamos a tener los mismos derechos que antes de 1959”.
Como siempre, los humoristas le llevan ventaja a los llamados “expertos”. Porque la triste verdad es que nada de lo que gobierno de Raúl Castro está ofreciendo aporta algo nuevo a la vida de los cubanos.
¿Acaso hacía falta una revolución, miles de presos políticos y fusilados, y más de un millón de exiliados para, a fin de cuentas, dar a los cubanos los derechos que todos tenían antes de que Fidel Castro asumiera el poder a punta de fusil?
Es irónico que medio siglo después de decretar una reforma agraria, por ejemplo, el régimen raulista anuncie ahora que va a “otorgar” tierras ociosas a los campesinos, para que las trabajen y produzcan. ¿No fue acaso el lema de la reforma agraria el que “la tierra es para quien la trabaja”?
Ahora se anuncia que los cubanos pronto podrían entrar y salir del país sin tener que pedir permiso a las autoridades, y que los cubanos residentes en el exterior podrán hacerlo con menos trámites. ¿Puede alguien decirme dónde está la novedad? Antes de Castro, sólo hacía falta un pasaporte para viajar y nadie pedía cuentas de adónde ibas. El propio Fidel viajó de esta manera a México y Estados Unidos… cuando la “dictadura” de Fulgencia Batista.
Por supuesto, los expertos en temas cubanos no se entusiasman con el alcance de estas medidas solamente. Tendrían que ser niños de teta. Pero todos dan por sentado que éstas son el presagio de muchas otras por venir.
Ojalá tengan razón. Pero de los únicos derechos que no se habla, en medio de tantas “reformas”, es de otros muchos que existían antes de 1959, como expresar opiniones y divulgarlas libremente; elegir a los gobernantes de todo nivel; organizar partidos políticos y actuar libremente desde la oposición.
Algunos dirán que exijo demasiado, pero francamente, tener derecho a comprar un horno microondas con el dinero que me mande un tío de Miami no me parece algo del otro mundo… ni de este mundo siquiera.
Hace unos días, por sólo citar un ejemplo, las Damas de Blanco fueron sacadas a la fuerza de la Plaza de la Revolución por el único “delito” de pararse allí pacíficamente a pedir la liberación de sus familiares presos. Un pelotón de policías cargó contra las indefensas mujeres y las arrastró fuera del lugar. La prohibición de manifestarse libremente, ¿no parece tan absurda como la de no poder comprar un reproductor de DVD, e incluso más grave?
Lo cierto es que, aunque otros más sabios argumentarán que el camino más largo empieza con un solo paso, me parece que los pasos de bebé dados por Raúl no van a conducir, a fin de cuentas, a ninguna parte, o en todo caso, al mismo lugar.


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La segunda muerte de Walterio Carbonell

Published: April 17, 2008

Ha muerto Walterio Carbonell… por segunda vez, y por última, presumiblemente.
Pocos tienen la buena fortuna de sobrevivir a un obituario, y menos uno escrito por un novelista español como Juan Goytisolo. Pero Walterio era de esa especie rara.
Le conocí en los salones de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, a mediados de la década de 1960. Siempre vestido de traje y corbata, el que ahora llaman “cimarrón de las letras cubanas” todavía apostaba por una apariencia cordial, diplomática. Después de todo, había sido hasta hacía poco embajador de Cuba en Túnez.
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Walterio Carbonell, hace tres años. Foto: Granma
Las malas lenguas contaban que su destino en ese país había terminado abruptamente, cuando en un accidente de tránsito arrolló y mató a un tunecino, y tuvo que abandonar el país, acogido a la inmunidad de su cargo.
Walterio me contó que pasó luego una temporada en París, donde se enamoró de una francesa. Pero debió interrumpir el idilio cuando Fidel Castro le mandó un ultimátum: “Díganle a Walterio que si prefiere la rubia francesa a la Revolución, que se quede en París”.
La conminación no estaba exenta de ribetes racistas, pues Walterio –para quienes no lo conozcan- fue uno de los intelectuales negros cubanos más destacados, y también uno de los más conscientes de su raza y sus raíces a la hora de analizar y, sobre todo, escribir. De otra manera, lo de “rubia” no hubiera importado en lo más mínimo.
La amistad de Walterio con Castro (si es que hay ese tipo de amistad) databa de sus tiempos universitarios. Ambos compartieron la turbulenta década de los 40 en esos predios académicos, donde estudiaban derecho.
Pese a militar en la organización juvenil del Partido Socialista Popular (comunista), Walterio se atrevió a desafiar a su partido y solidarizarse con Castro cuando atacó el Cuartel Moncada, en 1953. Como se recordará, en aquel momento los comunistas descalificaron la acción de Castro como “pequeño burguesa” y “putschista”. Esa solidaridad, expresada en un telegrama dirigido a “El Guajiro” preso en Santiago de Cuba, le costó a Walterio la expulsión y, eventualmente, la fama de “trotskista” que siempre le persiguió.
Anyway,Goytisolo dio por muerto a Walterio en abril del 2005, en un artículo en el diario madrileño El País. Exactamente tres años después, Goytisolo vuelve a escribir el obituario, destacando las vicisitudes del intelectual cubano y su largo exilio interior.
Pero Goytisolo malamente puede hablar de esas cosas con conocimiento directo. La verdad es que, para cuando Walterio cayó verdaderamente en desgracia, el escritor español tenía vedado visitar Cuba.
El primer tropezón de Walterio ocurrió alrededor de 1965, en un salón de conferencias de la Casa de las Américas. Era un acto de acogida a una delegación francesa, con activistas políticos, sindicalistas y toda esa fauna. El inefable Roberto Fernández Retamar cantaba loas a la política cultural del régimen desde una mesa presidencial, cuando de pronto le interrumpió una voz que surgió del público.
“Nada de eso es verdad”, dijo alguien. Era Walterio, que se había puesto de pie y pedido la palabra. Y a continuación, recitó la larga serie de medidas represivas que en el campo cultural había acumulado el régimen desde 1961.
Hubo gran conmoción y debate. Todos querían saber quién era el que hablaba. Alguien me contó que Fernández Retamar tuvo que excusarse para ir a vomitar al baño. Días después, Walterio me contó que fue citado a la oficina del entonces ministro de Educación Armando Hart, quien le dijo que, si volvía a hacer algo semejante, “otros organismos” se ocuparían de él.
Y, en efecto, así fue. Walterio desoyó esta amenaza y siguió hablando hasta por los codos. Continuamente se reunía con intelectuales extranjeros y no ocultaba su desacuerdo con la política cultural castrista. Sus críticas provenían de su tradicional posición de izquierda y de su defensa firme del aporte de los negros a la historia y la cultura nacionales. Siendo aquellos los agitados 60, esto lo emparentaba con el Black Power y otras tendencias que recorrían, como fantasmas, el mundo de ese entonces.
Castro enarbolaba a la burguesía criolla blanca del siglo XIX como génesis de su revolución, al decir “ellos, ahora, hubieran sido como nosotros; nosotros, entonces, hubiéramos sido como ellos”. Para Walterio, en cambio, la raíz de cualquier revolución verdadera estaba en los esclavos cimarrones, en el frustrado alzamiento de esclavos liderado por Aponte, y en el movimiento de los Independientes de Color, reprimido a sangre y fuego a comienzos del siglo XX.
Nada de esto le gustaba a Castro y nada de esto le perdonó. En 1968, la Seguridad del Estado arrestó a Walterio, y como gesto “generoso”, tras meterlo en un calabozo, se decidió no someterlo a proceso, sino mandarlo a trabajar en una granja durante dos años en la provincia de Camagüey.
De esa experiencia regresó demacrado y abatido sicológicamente. A su regreso, tenía la mirada extraviada y una manía persecutoria que lo llevaba a ver informantes de la Seguridad hasta debajo de su mesa. Casi vivía de las dádivas de sus amigos y de la buena voluntad de su familia. Ya no vestía de traje y su apariencia se deterioró.
La última vez que me tropecé con él en La Habana fue fugazmente, a fines de abril de 1980, en la calle Belascoaín, cerca de donde él vivía. Yo acababa de salir de la embajada de Perú, donde yo y mi familia habíamos buscado refugio con otros 10,000 cubanos. Andaba con salvoconducto, a la espera de mi permiso de salida… y muy apurado.
Walterio tenía la misma mirada perdida y el pelo encrespado, rebelde. Casi no me reconoció.
“Walterio”, le dije. “Me voy del país”.
“¿Del país?”, preguntó, como un eco.
“Sí, nos metimos en la embajada”, expliqué.
“¿Y adónde se van?”, preguntó.
“A Estados Unidos, adonde sea”, le dije.
Calló un momento y después me dijo:
“¿A Estados Unidos, con el racismo que hay allí?”.
“No me importa”, le dije.
“¿No te importa el Ku-Klux-Klan?”, preguntó.
“Ni el Klan, ni el Klon ni el Klun”, le dije. Y me despedí.
Nunca lo volví a ver en persona. Años después, alguien me dijo que padecía de mal de Parkinson, pero que le habían dado empleo en la Biblioteca Nacional de La Habana, donde pasaba todo el día escribiendo ensayos e investigaciones que luego desaparecían misteriosamente de su oficina.
Su última fotografía, que publicó el diario Granma, es la viva estampa de un hombre derrotado, pero no creo que estuviera también vencido. En la entrevista que le hicieron, para demostrar que Goytisolo había exagerado las noticias de su muerte, Walterio se muestra tan locuaz como en otros tiempos, y por supuesto, feliz de seguir respirando.
La intelectualidad negra cubana, ayuna de talentos semejantes en estos tiempos, ha sufrido una enorme pérdida. Cuba también. Es una lástima.


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¿Hasta cuándo?

Published: April 15, 2008

Muy a menudo, las noticias cubanas vienen cargadas de una nota trágica. Aun en estos tiempos, cuando muchos hacen fila en La Habana para comprar el celular que Raúl les autorizó, otros se hacen a la mar para realizar sus sueños en otras tierras. Sobre todo, los jóvenes.
Tras varios días de incertidumbre y búsquedas, los guardacostas de Estados Unidos no hallaron rastro esta semana del cantante de reggaetón cubano Elvis Manuel Martínez, de 18 años. Las aguas del Estrecho de la Florida pueden ser traicioneras, y no perdonan ni a los artistas.
Aparentemente, la madre del cantante y por lo menos otros dos cantantes de reggaetón que partieron en las mismas embarcaciones fueron interceptados por los guardacostas y devueltos a la isla. El grupo que intentaba llegar a Estados Unidos era de 12, según datos de El Nuevo Herald.
La madre del joven desaparecido dice que cayó por la borda en un momento dado y no se le vio más. En estos momentos, según informes de prensa, hay dos sujetos presos que supuestamente estuvieron relacionados con este caso de tráfico de personas.
El incidente pone de manifiesto la desesperación de las nuevas generaciones de cubanos, que no contemplan un futuro halagüeño, incluso con las “reformas” del nuevo gobernante. Aparentemente, es una juventud que no se conforma con una simple estadía en un hotel, sino que quiere el viaje completo.
Desafortunadamente, grupos de traficantes sin escrúpulos aprovechan actualmente las ansias de libertad de los cubanos y los embarcan en travesías peligrosas que a menudo terminan en tragedias como éstas.
El gobierno comunista culpa de esto a la Ley de Ajuste Cubano; otros, del lado de acá, lo achacan a la política de “pies secos, pies mojados”. La pura verdad es que, de no imperar en la isla un régimen despótico, cruel e ineficiente, pocos cubanos se echarían a la mar, ni tendrían que cifrar sus esperanzas en una tierra extraña.
El caso de Elvis Manuel ha enlutado a los cubanos del exilio y de la isla. El Cubanazo se suma este dolor, y si pinchan este link de MySpace, podrán escuchar al cantante y ver una muestra de sus fotografías: http://www.myspace.com/elvismanuel
Como diría otro reggaetonero, Rey El Vikingo: ¿Hasta cuándo?


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Curiosidades de Cuba

Published: April 13, 2008

Mi primo Eugenio Codina me envía desde Miami esta lista de curiosidades cubanas que quiero compartir con los lectores de El Cubanazo.
A El Cubanazo no le gusta alardear, pero algunos de estos datos son asombrosos:

1514 - En Cuba hubo corridas de toros desde 1514 hasta el 10 de octubre de 1899 en que se abolieron.
1537 - La Habana fue tomada por piratas franceses durante 24 horas en 1537.
1538 - La fortaleza más antigua de La Habana es el Castillo de la Fuerza, construido en 1538 y reconstruido en 1555.
1723 - El primer impreso cubano fue realizado en 1723. Se trataba de la Tarifa General de Precios de Medicinas y fue impresa el 11 de febrero de ese año.
1764 - El primer periódico cubano se publicó en 1764 y se llamaba “La Gaceta de La Habana” Tenía una página “rosa” sobre la nobleza de la Isla.
1806 - El Cementerio de Espada, en La Habana, fue el primero fuera de una iglesia en Latinoamérica desde 1806. 

1837 - Cuba tuvo el primer ferrocarril de América Latina y antes que España en su Metrópoli colonial. Se inauguró el 19 de noviembre de 1837, en el tramo Habana - Güines once años antes que en España. Segunda parte de La Habana a Bejucal y se continuó hasta Surgidero de Batabanó.
1847 - El Primer Banco de Sangre Cubano se estableció en 1845. Un cubano dio la primera anestesia con éter el 10 de marzo de 1847. En ese año se realizaron intervenciones con anestesia por éter en varios países de América Latina, pero por unos días de diferencia la primera se realizó en Cuba por el Dr. Vicente Antonio de Castro.
1867 - Perucho Figueredo, autor del Himno Nacional, compuso su música en 1867 y la letra en 1868.
1878 - El primer danzón, baile nacional, se compuso en 1878 y se estrenó en Matanzas el día 1o. de enero de 1879. Su autor fue Miguel Failde y se llama “Las Alturas de Simpson”.
1889 - El primer sistema de alumbrado eléctrico de Cuba data de hace más de 110 años. Fue inaugurado en La Habana en marzo de 1889 e iluminaba algunas calles, el Parque de Isabel II (hoy Parque Central) y el Paseo de Isabel la Católica.(Hoy Paseo del Prado)
1891 - Un cubano, Alfredo de Oro, fue campeón mundial de billar en 18 ocasiones consecutivas a partir de 1891.
1900 - El primer tranvía circuló en Cuba hace más de un siglo. Fue en marzo de 1900 y unía Regla y Guanabacoa con un trayecto de 4 Km. El primer automóvil circuló por las calles de La Habana en 1900. Se acepta esta fecha por todos los autores, aunque algunos han recogido su llegada a Cuba en diciembre de 1898. El primer campeón olímpico latinoamericano fue el cubano Ramón Fonst en Espada, en la Olimpiada de París en 1900.
1907 - Cuba tuvo su primer Departamento de Rx en 1907. Fue en el antiguo Hospital de las Mercedes, hoy Manuel Fajardo, inaugurado el 1o. de mayo de 1907 y dirigido por el Dr. Francisco Domínguez Roldán.
1913 - El primer vuelo internacional de la Aviación Latinoamericana fue realizado por cubanos. Ocurrió el 17 de mayo de 1913 desde Cuba hasta Cayo Hueso, duró 2 horas 40 minutos y fueron los pilotos cubanos Agustín Parlá y Domingo Rosillo, con lo que establecieron un récord mundial.
1915 - Cuba no tuvo moneda propia hasta el año 1915. Fue aprobada su creación en 1914 , pero la primera acuñación ocurrió en 1915 durante el gobierno de Mario García Menocal.
1918 - La ley del divorcio se promulgó en Cuba en 1918.
1922 - La primera emisión de radio cubana fue en inglés y no en español. Ocurrió el 10 de octubre de 1922 al ser inaugurada la PWX por el presidente Alfredo Zayas; la primera voz que se escuchó fue la de Raúl Flacón que presentó el mensaje presidencial en inglés al igual que la del presidente al inaugurarla.
1950 - Cuba fue uno de los primeros países en tener emisiones de TV. Se inauguró Unión Radio Canal 4 el 24 de octubre de 1950 desde la casa de Gaspar Pumarejo en La Habana y las primeras imágenes transmitidas fueron publicidad de los cigarros Competidora Gaditana y la Cerveza Cristal, así como un espectáculo con Pedro Armendariz y Carmen Montejo.
1953-Cuba fue el primer país de América Latina con transmisiones en vivo de los juegos de las Grandes Ligas.Creación de los hermanos Mestre.(uno de ellos padre de la presente Princesa de Luxemburgo).Se mantenían en el aire dos aviones DC-3 que actuaban como antenas,uno entre Nueva York y Miami y otro entre Miami y La Habana.
1958 - Cuba fue el segundo país del mundo después de USA en transmitir emisiones de televisión en colores. Ocurrió en 1958 y permitió a Cuba tener el tercer canal de TV a color de la historia del mundo.
1980 - Un cubano fue el primer cosmonauta latinoamericano. Fue Arnaldo Tamayo quien a bordo del “Soyuz 18” realizó este viaje espacial el 18 de septiembre de 1980, mientras tanto, 140.000 cubanos se iban en balsas para Miami. (
1977- El segundo latinoamericano del Hall de la Fama del béisbol fue el cubano Martín Dihigo. El primero fue Roberto Clemente.

Más curiosidades:
- El Caballero de París era gallego y no cubano ni francés.
- La Radionovela y la Telenovela (los culebrones) nacieron en Cuba ,y constituyó un importante producto de exportación cubano durante muchos años, El lugar primero fue con “El Derecho de Nacer” de Felix B. Caignet.
- El cubano José Raúl Capablanca fue el primer campeón mundial de Ajedrez nacido en un país no desarrollado.
- La que se considera Primera Obra literaria cubana no fue escrita por un cubano , sino por el Canario radicado en La Habana, Silvestre de Balboa y se trata de “Espejo de Paciencia”.
- La Gran Duquesa de Luxemburgo María Teresa, esposa del Gran Duque Enrique es cubana y ha sido la primera soberana de una monarquía europea de origen latinoamericano.Hija de Goar Mestre quien con su hermano eran los dueños de la CMQ y el Teatro Radiocentro ( Hoy cine Yara ),en L y 23.
- El Príncipe de Asturias Alfonso de Borbón, hijo de Alfonso XIII quien renunció a sus derechos a ser Rey de España pues se casó con la cubana Edelmira Sampedro y Robato en 1933.
- Dos de los símbolos mas conocidos de La Habana, El Capitolio y La Giraldilla, son replicas de otros existentes en el extranjero.
- Un cubano, José Joaquín Palma, bayamés, es el autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala.
- El mejor saltador de altura de la historia es el cubano Javier Sotomayor, recordista mundial bajo techo y al aire libre; sus marcas no han sido aún superadas.
- El yerno de Carlos Marx—Pablo Lafargue—era cubano. Fue el primer diputado socialista al parlamento francés.
- El yerno de Benito Juárez—Pedro Santacilia—era cubano. Fue la persona con quien el dejó a la familia en lo que peleaba contra los franceses de Maximiliano.
- El cubano-italiano, Antonio Meucci, inventó el teléfono en Cuba antes que Alexander Graham Bell, pero acabó perdiendo el juicio por los derechos en los tribunales a posteriori.
- Héctor Rodríguez, Campeón Olímpico en Judo en Montreal (1976) (peso ligero) fue la primera medalla de oro en Judo ganada por un competidor de las Américas.
- El primer miembro hispano del Congreso de los EE.UU. fue José Mariano Hernández, diputado por la Florida, de San Agustín, quien fue a morir a Cuba y esta enterrado en Cárdenas. El Gral. Hernández fue el que capturó a Osceola, jefe de los indios seminoles, dando fin a la Guerra Seminola.
- El padre de Eamonn de Valera, primer presidente de la República de Irlanda, era cubano. 


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Pobre Carlitos Victoria

Published: April 10, 2008

Un poco tarde me entero de que las pertenencias terrenales del fallecido escritor Carlos Victoria fueron rematados en un “homenaje” que algunos viejos amigos y colegas le dieron en la librería Universal, en Miami.
Pocas pertenencias, en verdad, dejó Carlitos, que siempre llevó una vida austera, dedicada por entero a su religión, que era la literatura. Lástima que el Dios de la Pluma no lo premió con todo el reconocimiento que se merecía. Pero así son la vida y la muerte cuando uno apuesta por la posteridad.
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Carlos Victoria: Sus modestas pertenecias rematadas. Foto: Archivo
Se vendieron apenas unos cuantos CD, y bastantes libros. No sé si incluyeron entre estos sus preferidos. La música, por ejemplo, que siempre le gustaba escuchar mientras vivía en Cuba, soñando con San Francisco y las comunas de los hippies. Por desgracia para él, llegó a estas tierras cuando ya toda esa ola refrescante y levantisca había pasado.
Tuvo que resignarse a este valle de lágrimas, como todos. Trabajar, respirar y pagar la renta. Y de paso, en cada rato libre, escribir cuanto podía. La literatura era su familia, su identidad preferida, su amante, todo…
En todo caso, sus pocos bienes fueron rematados hace poco en una venduta que se me antoja vil y mugrienta, indigna de quienes la organizaron. Dicen que su viuda necesitaba liquidar algunas cuentas. En fin… ¿Cuánto pudo haber obtenido? Dudo que ni siquiera $1,000, que en estos tiempos, como se sabe, no es mucho.
Me dio pena leer esto, francamente. Pena y vergüenza. Sé de sobra que Carlitos tenía poco apego por las cosas materiales, pero estoy seguro de que ver su modesto patrimonio personal vendido al mejor postor no le habría hecho mucha gracia. Era camagüeyano, no se olviden de eso, y por lo tanto, un poco maniático.
Supongo que sus derechos de autor habrán quedado fuera de la subasta. Hubiera sido demasiado hacer semejante barbaridad. Aun así, vender de esa manera lo poco que deja un hombre que ha dado tanto a sus semejantes.... ¡Caramba!
De todas formas, quiero aprovechar para soltar algunas cosas que llevo en el pecho hace tiempo, a propósito de los escritores e intelectuales cubanos.
Siempre me ha parecido que han dado poco valor a sus obras. Con excepción de los pintores y los músicos, que sí han aprendido a actuar como profesionales, a vivir de su trabajo, y exigir una justa recompensa por la mucha belleza que nos entregan sus talentos, los demás han quedado enquistados en un universo romántico donde los autores son recompensados en un más alla remoto, donde todos quienes escriben se reunirán algún día a cantar con los angelitos.
Se me antoja que las generaciones de escritores que nos precedieron nos entregaron un malísimo ejemplo. Aquellas ediciones de Ucar y García que costeaban por sí mismos autores que hoy son lectura obligada de académicos y diletantes, y que no iban más allá de los 400 ejemplares, nos han hecho creer que la gloria de las letras termina ahí, y que la posteridad es la única depositaria de las obras que tanto trabajo y angustia cuesta crear.
Cuando pienso en los miles de dólares que han gastado Carlitos y otros escritores cubanos en publicar sus libros, tengo que concluir que se trata de uno de los mayores desperdicios de inteligencia que se ha conocido en la historia de la literatura.
Dar tanto al mundo sin esperar nada a cambio es, para decirlo en buen cubano, una absoluta comemierdería. Si alguien quiere leer mis cuentos, novelas y poemas, o más aún, publicarlos, por favor que pague. No sé cuánto, pero que abra la billetera. De eso vivo, de eso me fortalezco, como cualquier otro hijo de vecino.
Los escritores cubanos deben saber leer entre líneas sobre el destino del pequeño patrimonio de Carlitos. No se debe entregar perlas a los cerdos. No las merecen ni conocen su valor.


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YOANI SANCHEZ GANA EL PREMIO OTEGA Y GASSET

Published: April 07, 2008

yoanisanchez
Yoani Sánchez, una ‘bloguera’ ganadora.

Yoani Sánchez, la brava “bloguera” cubana que desde la isla describe sin tapujos la realidad en que vive una mujer de 30 años en una sociedad cerrada, acaba de ganar uno de los más importantes galardones periodísticos que se otorgan en el mundo: el Premio José Ortega y Gasset.
Es como el equivalente del Pulitzer en idioma español. Lo otorga la empresa del prestigioso diario El País, de Madrid, y Yoani lo ganó en la categoría de periodismo digital por su blog Generación Y.
Para quienes todo esto sea primera noticia, les diré que la autora de ese blog fue objeto recientemente de varios reportajes en video, incluyendo uno por The Wall Street Journal, y otro por CNN que El Cubanazo colocó como parte de su primer posting aquí.
La verdad es que Yoani realiza su labor profesional en las más difíciles circunstancias, colándose en los hoteles con ropa extranjera, para poder actualizar desde una computadora la página en Internet que ahora el mundo reconoce. En un año, la chica obtuvo nada menos que 1.2 millones de hits o visitas, cifra extraordinaria para cualquier web individual.
¿Qué podemos decir los que, desde aquí, con toda garantía y facilidad colocamos en la Red nuestras ideas y nos acostamos a dormir tranquilos, sabiendo que la madrugada siguiente la Seguridad del Estado no va a darnos “el toque de Ace”.
Bueno, no es menester felicitar a Yoani Sánchez. Ella sobradamente merece este premio. Ahora falta saber si el gobierno del “pragmático” Raúl –que ha hecho tanto por bloquear a Generación Y- estará dispuesto a permitir a su autora ir a recoger el premio que ganó.
Esta es la reacción de la joven al enterarse de que había ganado el Ortega y Gasset:


Más que todos los hornos microondas, o que todos los celulares que ofrece, ese gesto sería indicativo de que algo se mueve en la Cuba post Fidel. Pero dudamos mucho que esto ocurra.
Hasta ahora, la vida en la isla sigue igual.


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Si está roto, ¿para qué arreglarlo?

Published: March 31, 2008

hoteles
En el vestíbulo del Hotel Nacional, en La Habana. Foto: AP

Y dale Juana con la tarabilla.
Primero fueron los hornos microondas de 2,000 pesos; después, los celulares que se pagan en pesos convertibles, a precios astronómicos. Ahora, parece ser que el gobierno de Raúl Castro autorizó a los cubanos de a pie a hospedarse en los mismo hoteles que se destinan a los extranjeros.
Decimos “parece ser”, porque según los informes de prensa, no se ha hecho anuncio oficial alguno, y las agencias han tenido que enterarse como casi todo el mundo en Cuba: por Radio Bemba, es decir, de boca en boca. Parece que les dio vergüenza.
No hay que imaginarse lo mucho que hará pensar –y decir- todo esto a los “cubanólogos”, que hace meses se devanan los sesos tratando de adivinar el rumbo supuestamente reformista del raulato. Seguro piensan que, tras estas migajas, vendrá el banquete que todos esperan como cosa buena: una Cuba chinificada o vietnamizada, con empresas privadas y estricto control político. Prosperidad y abundancia al precio de la libertad, ni más ni menos.
Con eso se conformarían, desde luego; pero no parece que el jueguito de Raúl vaya por ese camino.
Al autorizar la venta de ciertos productos a precios exorbitantes y moneda dura constante y sonante, el gobierno cubano no ha hecho, por cierto, más que mostrar la torcida faz de un régimen tan represivo como retrógrado. Al dar “permiso” a sus ciudadanos a ocupar habitaciones en los hoteles que usan los extranjeros ha puesto también al desnudo su naturaleza discriminatoria. Porque, vamos a ver, ¿qué gobierno que merezca respeto en este mundo tiene que autorizar semejantes cosas?
Los cubanólogos no deben hacerse ilusiones. Las reformas “raulistas” no van a trascender la superficial esfera de los bienes y servicios. El régimen, aparentemente, cree que todo descontento existente en la isla se puede aplacar inundando al país de gadgets y permitiendo a sus ciudadanos pasar unos pocos días en el universo hotelero, libres de las miserias del racionamiento.
El magro sector privado cubano, así como la participación de particulares extranjeros en las empresas cubanas, lejos de ampliarse, no han hecho más que decrecer en los últimos años. Nada hace pensar que tras estas últimas medidas se oculte un impulso hacia la liberalización económica y mucho menos política.
Castro (Fidel, claro, el que sigue gobernando desde su lecho de muerte) nunca ha creído en reformas ni concesiones, porque intuye que éstas conducen inevitablemente al desplome del régimen, como ya ocurrió en la Unión Soviética y el antiguo bloque comunista. “Si está roto, ¿para qué arreglarlo?”, parece ser su lema.
Pero hablando en serio: Cuba no es China ni Vietnam. Los “expertos” no cesan de trazar estos paralelismos, como si fuera apto comparar peras con manzanas. Se equivocan, como de costumbre.
La realidad es que en Cuba no existe un Partido Comunista fuerte, como el de China, capaz de navegar en las agitadas aguas del capitalismo de estado, como antes se sumió en la Revolución Cultural. A diferencia de Vietnam, Cuba no ha zanjado aún su conflicto con Estados Unidos, y permanece anclada en un antiyanquismo visceral y anacrónico.
En tales, circunstancias Raúl Castro tendría que estar loco para embarcarse en un proceso de reformas a fondo. La misma fuerza de los cambios le arrastraría al abismo.
De modo que en Cuba podemos esperarlo todo, menos un cambio real. Esta es mala noticia para los ilusos.


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Ni gato por liebre, ni celular por libertad

Published: March 28, 2008

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Un cubano con un celular, en plena Habana. Foto: AP

Caramba, se diría que lo de Raúl va en serio. Las reformas son tan profundas que los cubanos van a poder tener hasta teléfonos celulares. Ayer nos enteramos también de que algunos, en el pueblo de Las Guásimas, estaban ya pagando a plazos por sus hornos microondas. Los artefactos cuestan 2,000 pesos cubanos y algunos clientes tienen más de 90 años, pero en fin…

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A éste nunca le ha faltado el celular. Foto: Archivo
Hace ya 17 años que se introdujo la telefonía celular en Cuba. Sería de esperar que para esta época los dichosos móviles estuvieran en manos de cualquier hijo de vecino en la isla, pero no. Ha tomado todo ese tiempo, y la grave enfermedad del Coma Andante, para que un avance significativo de la tecnología moderna se haga asequible al pueblo. Antes, los podían tener sólo los extranjeros y los funcionarios del régimen –dueños, al fin y al cabo, de ese pobre país.
¿Por qué? Supongo que porque les parecía demasiado dotarlos de un aparatito que ellos mismo ostentaban como símbolo de estatus. O porque a la omnipresente Seguridad del Estado le costaría más trabajo grabar cada palabra que dijeran tantos transeúntes.
Desde luego, el servicio no se pagará con el dinero del ciudadano de a pie. Una nota informativa de la empresa telefónica estatal aclaró que las cuentas de celulares se pagarán en “pesos cubanos convertibles”, esa elusiva moneda equiparada al dólar con que se compran la mayor parte de las cosas de valor en la isla.
No sé por qué sospecho que los celulares van a seguir siendo por largo tiempo muy difíciles de conseguir en un país donde la gente usa las latas de soda y cerveza extranjeras como adorno en sus salas, y donde unos “yines” deslavados se pueden canjear por un montón de cosas, incluyendo la entrada a una recepción diplomática… o incluso una noche romántica.
También sospecho que este lujo que Raúl ofrece tan generosamente a sus súbditos acabará por pagarse definitivamente desde Miami, Nueva York, Nueva Jersey o hasta la misma Tampa. Es decir, lo pagarán los familiares que muchos cubanos afortunados tienen en el extranjero. (A eso en Cuba le dicen “tener FE”. Get it? Familiares en el Extranjero).
Dicho esto, y aunque llevo ya 28 años viviendo en Estados Unidos, no se me olvida aún el día que mi esposa y yo pudimos adquirir nuestra olla de presión en Cuba. Creo que fue a fines de los 60. Mientras Vietnam ardía y los hippies hacían de las suyas en San Francisco, en La Habana mi esposa daba una batalla menos cruenta en su trabajo para que le concedieran, por sus méritos laborales, el derecho a comprar un televisor soviético. Al final, no prevaleció, pero casi como premio de consuelo le dieron el derecho a comprar la olla. Una década después, la dejamos en la casa cuando pudimos irnos al fin de aquel infierno.
Digo esto porque adquirir aquella dichosa olla nos pareció una maravilla en aquel entonces. Creo que pagamos poco más de 20 pesos por ella. Durante unas semanas, se convirtió en la niña de nuestros ojos, y la verdad es que tenerla nos hizo felices un corto tiempo.
Supongo que muchos cubanos se sentirán igual de felices cuando, con todo tipo de sacrificios, consigan echar mano a uno de esos telefonitos. No habrá a mucha gente a quien llamar, porque en Cuba muy pocos tienen teléfonos, pero llevar un celular sin duda confiere una cierta categoría. Puede que incluso sirvan para impresionar a alguna que otra chica.
Así que, bienvenidos los cubanos a la era de los celulares. Ojalá que no les pase como a sus compatriotas de acá, que a veces no sueltan los dichosos móviles ni para ir a hacer sus necesidades. Eso sí, no se llamen a engaño: esto no es reforma ni la cabeza de un guanajo.

Por cierto, ahora que me acuerdo, alguien me mandó este video hace un tiempo, sobre los problemas de tener un celular en Cuba. Disfrútenlo:


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Confórmense con hornos microondas

Published: March 27, 2008

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El microondas llegó a Las Guásimas. Foto: AP

Las reformas que han estado pronosticando sesudos y cubanólogos no acaban de producirse en la isla. Todo parece indicar que Cuba, bajo Raúl, no va a ser muy diferente que bajo Fidel, es decir, que seguirá pobre y oprimida.
Quienes auguraban que los cubanos viajarían libremente a otros países se quedaron con las ganas, después de que la última reunión entre los “emigrados” y el canciller Felipe Pérez Roque sólo produjo una adulona declaración de adhesión a la dictadura.
La anunciada distribución de electrodomésticos avanza, cuando más, a paso de tortuga. Los ciudadanos, a quienes apenas les alcanza para pagar la magra factura del mes, malamente podrán pagar el costo de un reproductor de DVD o una computadora, si se les ofrecieran semejantes artilugios.
¿Y qué hay de los hornos microondas? Este parece ser el único artefacto que ha venido cumplir parte de la profecía de los expertos. Según un reportaje de Associated Press que próximamente se publicará en CENTRO Mi Diario, en un pueblecito del interior de La Habana, llamado Las Guásimas, algunos de sus residentes han podido adquirirlos, aunque al leonino precio de… ¡2,000 pesos!
La suma es tan hipertrofiada, en vista de la escala salarial de Cuba, que los afortunados compradores han tenido que pagarlas con créditos a largo plazo. Algunos, de avanzada edad, se preguntaban si podrán soportar la carga tanto tiempo, y aun si podrían hacer los pagos.
El reportaje, a fin de cuentas, pone de relieve la escasa evidencia que hay sobre el cacareado espíritu “reformista” y “pragmático” del Hermanísimo, quien ha demostrado hasta ahora estar más atento a los deseos de un moribundo que a las reclamaciones desesperadas de sus súbditos.
Ha pedido a todos que expongan sus lamentos y críticas, pero no les escucha.
¿Adónde conducirá esta política inmovilista? Nadie lo sabe. Lo cierto es que los mismos expertos que pronosticaron los cambios aseguran también que aquellos que los esperan más impacientemente son los jóvenes.
A veces se olvida que, después de muchas décadas de totalitarismo, hay más de tres generaciones nacidas bajo un sistema que se ha mostrado testarudamente incapaz de satisfacer las más básicas necesidades de los cubanos. Tampoco, hay que decirlo, ha aflojado los mecanismos del aparato opresor.
Quienes nacieron bajo la égida del castrismo tienen derecho a preguntarse por qué una revolución tan “justa” no ha sido capaz, en todo este tiempo, de brindarles siquiera una parte de la prosperidad y las libertades que disfrutan los jóvenes en otras partes menos “afortunadas” de este planeta. ¿Para esto se hizo esa “revolución”? En cuanto a los que frisan 50 ó 60 años, los expertos coinciden en que su larga experiencia con la dictadura tendería a hacer de ellos un grupo más paciente.
En todo caso, parece que la caldera está cogiendo presión.
Corren ya rumores en la isla de un posible éxodo de cubanos, similar al del Mariel o al del 94, según informes de prensa. Sería una lástima, sin embargo, que todo el impulso renovador desatado tras la enfermedad del dictador, y la perspectiva de un cambio en Cuba, se diluyan en una flotilla que traiga a más cubanos al destierro.


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El bloqueo que sí hay que levantar

Published: March 25, 2008

No es mi culpa, se los juro. Un corresponsal de Miami me llamó la atención sobre la noticia. El hecho es que Generación Y, el blog de Yoani Sánchez de que hablamos en nuestro primer posting, acaba de ser bloqueado por la brigada de respuesta rápida cibernética en La Habana.
Cuando alguien, dentro de Cuba, trata de acceder a Generación Y, se encuentra con un mensaje de “error”, o demora lo menos 15 minutos en descargarlo. En fin…
El corresponsal asegura que mi reseña provocó la reacción, aunque dudo tener semejante alcance. Quizás los censores se enteraron tarde de que CNN, The Wall Street Journal y El País habían hablado mucho antes sobre las proezas de Yoani. Las cosas andan muy despacio en Cuba, como sabemos… incluso a veces para reprimir.
Pero Yoani no se ha dejado amilanar, y ni corta ni perezosa ha colocado en el blog su propia reacción al bloqueo:

“Confieso que me ha dado por portarme mal. Me rebelo ante las órdenes, busco limones que no aparecen, exijo disculpas que nunca llegan y, gran majadería la mía, pongo mis opiniones en un Blog -con foto y nombre incluidos-. Como ven, con estos treinta y dos años –tan impertinentes- ya me viene tocando un correctivo.
“Así que los anónimos censores de nuestro famélico ciberespacio, han querido encerrarme en el cuarto, apagarme la luz y no dejar entrar a los amigos.  Eso, convertido al lenguaje de la red, quiere decir bloquearme el sitio, filtrar mi página, en fin, “pinchar” el Blog para que mis compatriotas no puedan leerlo. Desde hace un par de días Generación Y es sólo un mensaje de error en la pantalla de muchas computadoras cubanas. Otro sitio bloqueado para los “monitoreados” internautas de la Isla.
“Mis textos, los de los otros bloggers y periodistas digitales, han hecho que la presilla de los inquisidores haga su ridículo papel. Con estas ínfulas de adolescentes rebeldes, nos hemos ganado el manotazo, el severo guiño y el regaño. Sin embargo, la reprimenda es tan inútil que da pena y tan fácil de burlar que se trueca en incentivo”.

Buena respuesta para una medida, por lo demás, idiota en estos tiempos de libre flujo informativo. Como se sabe, es imposible bloquear lo que se mueve a la velocidad de la luz, byte tras byte. Quien no se mueve a idéntica velocidad, sin embargo, es Yoani, y es por su seguridad y bienestar que debemos preocuparnos.
¿Podrá seguir riéndose del tirano en sus barbas o acabará como la mayoría de los periodistas independientes?


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Sin pena ni gloria

Published: March 23, 2008

REUNION EN CUBA
El canciller Felipe Pérez Roque, en su púlpito.

De cuando en cuando, es decir, cuando le conviene, la dictadura castrista convoca a unos conciliábulos en La Habana que ha dado en llamar “reuniones de la nación con la emigración”. Concurren a ellos gente del más variado pelaje, pero cada vez de menos relevancia. Nadie sabe quién los elige, ni a quién representan. Supongo que alguien, en alguna esfera del gobierno cubano, los nombra “de dedo”. Son tan representativos de los cubanos que viven fuera del país como la Asamblea Nacional del Poder Popular lo es de quienes residen en la isla.
En fin, el viernes de la semana pasada concluyó en la capital cubana la última de estas reuniones. A diferencia de las tres anteriores, se caracterizó por el cuasi anonimato de quienes participaron. Ni el diario Granma mencionó sus nombres, excepto el del más constante de ellos, Andrés Gómez, líder de la Brigada Antonio Maceo, notoria desde hace muchos años por su apoyo al régimen. Otra diferencia de las anteriores reuniones, que se caracterizaron por ciertos visos de neutralidad y pretensiones culturales, fue la de su clara definición de militancia: “Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo”.
Ya lo ven: el régimen pone la sede… y también la consigna.
La prensa internacional nos dice que los convocados fueron unos 100, procedentes de casi 40 países. Una agencia de prensa cita a al menos dos de ellos: un masajista radicado en Milán y un historiador residente en México.
Este último declaró que “de estos encuentros siempre salen soluciones interesantes”. Pero desde La Habana, el ex comandante Eloy Gutiérrez Menoyo se adelantó a decir que no se trataba de una verdadera reunión de emigrados, porque en ella participaban “pocas organizaciones del exilio”.
“No es el evento que solía ser”, dijo Gutiérrez Menoyo a la Agencia France Presse. “Si fuera ese encuentro, podríamos mantener cierta expectativa, pero no”.
“El Gallego”, como le dicen a Eloy, debe saberlo bien, porque participó en algunas de las reuniones previas, y que sepamos, ninguna reunión cumplió expectativa alguna, porque realmente no la ha habido nunca.
Esta vez, ciertamente, algunos esperaban que esta cita sirviera de marco al lanzamiento de alguna de las “reformas” que se esperan del nuevo timonel, Raúl Castro, como una flexibilización de los requisitos migratorios, es decir, la abolición de los “permisos de salida”. Es más, durante el encuentro, la prensa indagó sobre el asunto continuamente, pero sólo encontró respuestas dilatorias del canciller Felipe Pérez Roque, quien llevaba la voz cantante en este “meeting”. Se está “discutiendo”, se dirá “en su momento”, etc, etc. Es todo lo que adelantó, sin dejar de agitar la zanahoria.
Lo cierto es que el régimen cubano lleva años fingiendo que dialoga con los cubanos que han optado por residir fuera de su país. Lleva años también tratando inútilemente de abolir la palabra “exiliado”, reemplazándola con los términos menos militantes de “emigrados” o “cubanos residentes en el exterior”. Ricardo Alarcón, veterano funcionario del régimen, no cesa de repetir que los cubanos se van de Cuba por la misma razón que los mexicanos abandonan México: por puras razones económicas.
Los cubanos recién llegados, por su parte, no dejan de darle la razón cada vez que pueden. Los peloteros que desertan dicen que lo hicieron por jugar en las Grandes Ligas y los futbolistas porque quieren hacerlo en la MLS. Algunos artistas desertores incluso alegan que querían “expandir sus horizontes profesionales”. ¿Qué se va a hacer?
Lo cierto es que no pasa una semana sin que se sigan yendo: en bote, en avión, en balsas atadas con cordeles, en todo lo que flote, vuele o se mueva. Arriesgan sus vidas y las de sus hijos, en todo caso, y me atrevería a decir que ninguno alberga muy buenos sentimientos hacia Fidel Castro y su gobierno, como los otros cientos de miles que los precedieron. ¿Qué más da su bandería política? Un exiliado es alguien que huye de su país, forzado por circunstancias políticas que no puede alterar de momento. ¿Cómo se compara esto con un latinoamericano que sólo busca trabajar en la agricultura o hacer la limpieza en un hotel? ¿Cuándo han huido de México o Centroamérica los deportistas, los profesores o los cantantes de música folclórica? Como decimos aquí: Nice try.
En todo caso, para darle la razón a Gutiérrez Menoyo, la reunión de La Habana terminó sin pena ni gloria. Los asistentes emitieron una “declaración final”, que estoy seguro de que no será la última, en la cual hicieron patente su adhesión al régimen que abandonaron por la razón que fuera. Reafirmaron, en la misma, su compromiso “con la patria y la valiosa obra de la Revolución”. Tampoco faltó en ésta la confianza “en que se continuarán aplicando medidas [de flexibilización] según lo permitan las circunstancias, sin afectar la seguridad del país”.
Bueno, digo yo, la esperanza es lo último que se pierde, y este grupo parece que la tiene larga. “Más larga que la de un pobre”, como hubiera dicho mi abuela. 


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Es triste despedirse

Published: March 23, 2008

Es triste despedirse de un músico de tanto talento. Ayer sábado murió Israel López “Cachao”. Como muchos de sus compatriotas, exhaló su último aliento lejos de su patria añorada.
En homenaje a él, traemos estas memorias visuales:

Y otra más:

Descansa en paz y en tu arte, “Cachao”.


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SOPLAN VIENTOS DE CICLON POLITICO EN MIAMI

Published: March 21, 2008

Las campañas no empiezan en firme hasta fines de año, pero en Miami ya empiezan a soplar los vientos de la política. Y parecen vientos de ciclón.
Los demócratas cubano-estadounidenses Raúl Martínez y Joe García han anunciado ya sus respectivos desafíos a los republicanos –y también oriundos de Cuba- Lincoln y Mario Díaz-Balart.
La peleíta ha cobrado ribetes serios y a ratos graciosos, con las acusaciones que se lanzan desde uno y otro bando. Lincoln ha sugerido que Martínez tiene el apoyo de círculos favorables a Fidel Castro, mientras que Martínez, en un programa radial, recordó que Lincoln es sobrino de Fidel Castro.
He aquí una muestra de un programa de la TV miamense donde, todavía sin aspirar oficialmente, Martínez empezaba a defenderse de los ataques de Lincoln:

Y aquí sigue:

El pobre García no es tan afortunado como Martínez. Digo “el pobre” sin ninguna intención de menoscabo para él. La realidad es que su historial dista mucho, en logros y veteranía, del que puede jactarse el ex alcalde de Hialeah. Que yo sepa, cuenta con el apoyo de sus padres y cierto número de amigos, pero no me parece que sus números sean nada del otro jueves. Hablando en cubano, no creo tampoco que sea “medio piñazo” de Mario Díaz-Balart, aunque quizás me equivoque. El muchacho, al menos, sabe hablar… y eso cuenta también mucho en la política. Mario, por su parte, no es lo que se dice un veterano.
En el mismo programa de Miami, García anunció su candidatura hace poco:

Hablando un poco más en serio, creo que el reto de Martínez es el más sólido, y no es de asombrarse que Lincoln haya recurrido a ciertos golpecitos bajos (aunque Raúl también se las trae). La popularidad de Martínez no tiene discusión. Se las arregló para salir electo en su ciudad aun estando bajo una grave acusación federal. Los ciudadanos estaban literalmente enamorados de él, aunque sus enemigos sugieran que los hipnotizaba.
Lincoln tiene, pues, que cuidarse. Pero más tienen que cuidarse ambos candidatos, no sea que con tantas acusaciones y contraacusaciones acabe por sufrir la imagen general de la comunidad que tanta devoción ha demostrado siempre por ambos.
Sin ser consejero de campaña, ni mucho menos un experto en estas batallas políticas, me atrevería a recomendarles a Raúl, a Lincoln, a Joe y a Mario una peleíta limpia, “sin codazos ni cabezazos”, como decían en la vieja República de Cuba.
¿No creen que es lo mejor?


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MAS DE LO MISMO EN LA HABANA

Published: March 21, 2008

La verdad es que el diario Granma no tiene desperdicio. Digo, al menos para mí, que tengo otras opciones con que informarme y divertirme. Porque para mis compatriotas de la isla es una dieta obligada y espeluznante.
De todas formas, de este lado de la orilla no me queda otro remedio que reírme, cuando los reporteros del órgano oficial del Partido Comunista descubren, casi con asombro, que el 19% de los habaneros no trabajan esencialmente porque no les da la gana.
La verdad es que esto ha sido así desde hace muchísimo tiempo, casi los mismos años que Fidel lleva usurpando el poder.
Los míseros salarios que ofrece el único empleador en Cuba, es decir, el todopoderoso estado comunista, no alcanzan ni para comprar las mercancías racionadas, y en general, la productividad de quienes acuden con desgano al trabajo es mínima, a juzgar por lo mucho que tiene que importar el país todos los años. El salario promedio de un cubano de estos tiempos es el equivalente de $19.50 (dólares) mensuales. Así que ya saben: Ellos fingen que me pagan y yo me hago el que trabajo.
Granma descubrió también que de 2 millones de habitantes que tiene La Habana sólo el 78% de la población activa tiene vínculo laboral. Los demás alegan que no les pagan bien, o que alguno de sus padres les mantienen o que simplemente “el negocio” les da más.
En un sistema político y económico racional, tales estadísticas provocarían de inmediato alarma. Al mismo tiempo, se empezaría de inmediato a idear métodos para estimular a los ciudadanos a vincularse a algún empleo, incluyendo mejores salarios y diversidad de ofertas laborales. También, desde luego, se trataría de impulsar esa iniciativa privada en ciernes que parece acaparar el talento y el esfuerzo de muchos cubanos que prefieren trabajar por cuenta propia.
Pero no. El régimen castrista tiene siempre una solución instantánea para semejantes contratiempos, y no se trata de estímulos precisamente.
¿Que no quieren trabajar? Pues aquí tienen la receta perfecta para devolver a esos holgazanes a la fábrica o al taller: “Tendrán que idearse fórmulas”, dice Granma, “que hagan del trabajo una necesidad imperiosa”.
No hay que imaginarse esas fórmulas, tomando en cuenta el largo historial de represión en estos “paraísos de la clase obrera”. ¿Recuerdan las famosas leyes “contra la vagancia” y la “peligrosidad”.
Ah… como dirían en el cuento de la Caperucita: “Granma, what long big teeth you have!”


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