
Un modelo fracasado
Published: July 08, 2008
Escaso vuelo. Desenterrar el diario del “Che” no es opción para Evo Morales.
A ver si entiendo bien.
Así que usted se despide solemnemente de su país de adopción; organiza una campaña bélica de baja intensidad en el Congo; llega allí con una cuadrilla de ayudantes y a los pocos meses tiene que poner pies en polvorosa porque los congoleses lo rechazan y descartan todos sus planes.
Tiempo después, regresa con la cabeza gacha al país del cual se despidió con tanta prosopopeya, y de nuevo parte, tratando esta vez de soliviantar a una nación sudamericana donde nadie parece quererlo en absoluto. Vaga por las montañas, muerto de hambre, y se pone tan fatal que el ejército lo cerca, lo hiere, lo captura y al final decide ejecutarlo sumariamente.
¿Es acaso esto una estela de triunfos? Me parece que no. Aun los guerrilleros deben atenerse a cierta escala de eficiencia. Los logros de los revolucionarios se miden, al fin y al cabo, por cuánto impulsaron la revolución.
Pero la leyenda del “Ché” Guevara brilla desde hace muchos años por su excepcionalismo. Por más que se puntualicen y enumeren los rotundos fracasos que persiguieron a este “santo” de la izquierda marchita, la única reacción de ésta es la genuflexión y el éxtasis. Bueno, así son los mitos.
Así, al cabo de más de 40 años de su muerte, esta Ave Fénix de escaso vuelo, eternizada en el sudor de las camisetas, se convierte en el eje de otro empeño inútil en Bolivia, país que en su momento fue la horma de su zapato.
El gobierno de Evo Morales, en medio de una disensión interna que va en aumento, ha decidido desenterrar el diario de campaña del fracasado guerrillero, el cual yacía bajo sello en las arcas del banco central de Bolivia.
¿El objetivo? Publicar una edición facsímile del recuento de aquella batalla perdida por llevar a Bolivia el mismo régimen “feliz” que padecen los cubanos hace décadas. Sería para echarse a reír, si el empobrecido país sudamericano no tuviera empeños más urgentes a los cuales dedicar recursos.
Pero los fanáticos son así. El Mein Kampf de Hitler ha tenido millones de ediciones, algunas con pretensiones de eternidad y muchas publicadas después del sonado fracaso del caudillo alemán, que acabó por pegarse un tiro cobardemente, con las tropas aliadas ocupando Berlín. ¿De qué han valido?
Si lo que busca el gobierno de Morales es validar su rumbo en esa vieja colección de páginas mal escritas, no le auguramos mucha suerte. El fracaso nunca ha sido un buen modelo.
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