
Published: March 17, 2010
¿Qué hiciste hoy en el trabajo, papá?
Trato de ponerme en los zapatos -o en los pantalones, si los tuvieran- de esos que hoy agredieron y hasta arrastraron por los pelos en La Habana a pacíficas mujeres que pedían la libertad de sus familiares presos.
¿Qué pensamientos traerán consigo, de vuelta al hogar, al anochecer? ¿Qué comentarios harán, tras sentarse a la mesa familiar? ¿Con qué ojos podrán mirar a sus hijos pequeños y a sus esposas? ¿Qué diálogo sostendrán con sus atribuladas conciencias, poco antes de dormirse?
Trato, pero no puedo. Pero supongo que la vergüenza comienza a carcomerlos por dentro a estas alturas. Intuyo que esa pequeña llama de bondad que arde dentro de todo ser humano normal no les deja quietos cuando pasan revista a sus actos del día, y cuando piensan en el momento inevitable de rendir cuentas.