
¿Sera visita o despedida?
Published: November 15, 2008
Fidel Castro Díaz-Balart y su madre, Mirta Díaz-Balart, se abrazan en La Habana. Foto: AP
Las elecciones terminaron y ya nadie tiene que hacer conjeturas sobre los resultados, ni interpretar los sondeos. El Cubanazo se sintió tentado de sumarse a la cadena de especulaciones, pero prefirió dejar eso en manos de los adivinos. ¿Qué hará Barack Obama con relación a Cuba? Unos aventuran que se lanzará a una apertura e incluso que levantará el embargo; otros aseguran que su exaltación a la presidencia plantea un desafío enorme a las premisas ideológicas del castrismo. Francamente, todos esos análisis me parecen prematuros y carentes de fundamento sólido, tomando en cuenta que la prioridad absoluta del presidente electo de Estados Unidos va a ser -como ya una vez se dijo en otro contexto- “la economía, estúpido”.
Sorteado este primer parrafito, en que resumo mi filosofía en cuanto a cómo influiría la política nacional estadounidense en el futuro de Cuba, paso al tema central de todas estas columnas que publico aquí de cuando en cuando: el futuro de la isla, pendiente hace más de un año de los signos vitales del Dictador Jubilado.
Mirta Díaz-Balart, ex esposa de Fidel Castro y madre de su hijo más celebre, anda de visita por Cuba y esta vez -a diferencia de las muchas visitas secretas que hizo a la isla- el encuentro entre ambos se ha hecho público, con fotos de Associated Press y todo.
Me gustaría pensar que éste es un botón de muestra de una incipiente flexibilidad. Quisiera creer que es un indicio de que el régimen “raulista” trata de proyectar una imagen comprensiva ante el número creciente de cubanos de la diáspora; algo así como decir: “Todos tenemos un pariente fuera, hasta el hijo del Comandante, e incluso algunos de esas familiares pueden ser un tanto incómodos”. Pero prefiero no navegar por ese rumbo. En las actuales circunstancias no me lo puedo permitir.
La realidad es que esta visita publicitada de Mirta Díaz-Balart a Cuba sólo puede apuntar en una dirección, tomando en cuenta la más reciente foto publicada del Tirano Convaleciente, donde se le veía más demacrado, frágil y enjuto que nunca. Mirta Díaz-Balart, a juzgar por uno de los textos más instrospectivos sobre la persona de Castro -la “autobiografía” de Castro escrita por Norberto Fuentes- ha sido una de las piedras de toque más emocionales de Fidel Castro. El Dictador Jubilado, aparentemente, nunca se recuperó de su abandono.
No es raro que una madre visite a su hijo, incluso en una cárcel enorme como es Cuba. Pero sí resulta curioso que una ex esposa tan añorada como ésta lo haga en momentos semejantes. Puede que se trate de un último gesto de buena voluntad y perdón hacia alguien que está a punto de exhalar el último suspiro.
¿Será visita o despedida? ¿Quién sabe?
Saboreen la foto que ilustra estas líneas.
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