
Fidel Castro habla de las elecciones
Published: November 04, 2008
El Cubanazo votó temprano. No anticipadamente, como hicieron muchos, pero temprano el martes 4 de noviembre. Acabado de tomarse el café y de fumarse el primer cigarro del día. Votó en colegio electoral de siempre, donde no había largas filas ni algarabía partidista en las calles. Mejor. Como decimos nosotros: a menos bulto más claridad.
Pero, con todo, El Cubanazo votó con desgano. Francamente, ninguno de los dos candidatos le hacía mucha gracia que digamos. Dicho sea de paso, y por suerte, el tema de Cuba no tuvo esta vez gran peso entre los electores. La verdad es que la economía se lo llevó todo al pico.
En otras circunstancias, me hubiera gustado saber de qué manera se proponían Obama y McCain lidiar con el régimen castrista; pero en esta ocasión, con el bolsillo doliendo, ¿para qué pensar siquiera en ese par de delincuentes?
Lo que sí no cesa de maravillarme es esa extraña virtud global de entrometerse descaradamente en las elecciones estadounidenses. No hay comicios inmunes a esta plaga. Todos –a veces los menos calificados para hacerlo- quieren meter la cuchareta.
Todavía me acuerdo de cuando, en las elecciones del 2004, el novelista mexicano Carlos Fuentes pidió en una entrevista que los hispanos de este país votáramos en su lugar, contra Bush, naturalmente. Según él, todos los habitantes del mundo deberían tener derecho a votar en Estados Unidos, porque este país afecta sus destinos.
Bueno, como dicen, soñar no cuesta nada. Al menos en México hay elecciones. Y en Francia, y en Brasil. Lo que parece inconcebible es que en esos pocos espacios de este mundo donde no hay elecciones que valgan, como es la isla de Cuba, haya todavía a quien se le ocurra opinar sobre las elecciones en una de las democracias más antiguas de la tierra.
Carlos Lage, un vicepresidente “de dedo” que jamás ha tenido que pasar su mandato por el tamiz del voto directo y secreto, tiene aparentemente una opinión sobre quién debe ser el presidente de Estados Unidos… y aun de sus cualidades.
“Lo que necesita el mundo es un presidente de los Estados Unidos que sea racional, que tenga un mínimo de coeficiente de inteligencia, que no sea alcohólico y que no sea demente. No es mucho pedir”, afirmó Lage en La Habana.
Caramba, no es mucho pedir, claro. Lage, que durante años ha servido con fidelidad canina a un dictador tan irracional como Fidel Castro, y ahora a uno como Raúl, de poca brillantez y larga tradición de ebriedad, debiera seguir su propio consejo y exigir al gobernante cubano idénticas cualidades. Pero, como dirían los mexicanos, ni modo.
Como Lage, todos parecen saber exactamente lo que Estados Unidos necesita; pero ninguno es capaz de administrarse su propia receta. Tal es el caso del propio Dictador Jubilado, que casi al borde la muerte y con los “pampers” bien calados, acaba de mandar a imprimir otra de sus tantas reflexiones, esta vez calificando a McCain de “viejo, belicoso, inculto, poco inteligente y sin salud”.
Es como para echarse a reír. Se diría que Fidel Castro estaba describiéndose a sí mismo: Anciano, beligerante y enfermo. De su cultura e inteligencia me atrevo a dudar, después de leer la basura que escribe.
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