
¿Embargo sí o no?
Published: October 29, 2008
Por décimo séptima vez, la Organización de Naciones Unidas condenó el embargo a Cuba. Tres naciones votaron a favor: Estados Unidos, Israel y Palau. Micronesia y las Islas Marshall se abstuvieron.
Es una condena abrumadora, sin duda alguna. Igual de abrumadora que algunas de las anteriores. El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, hablando ante la asamblea general, calificó el embargo de “genocida” e “ilegal”.
Todo estaremos de acuerdo en que la condena del embargo por la ONU ha sido abrumadora. Lo de genocida e ilegal es sumamente discutible. Un acto genocida implica arrasar o acabar con las vidas de pueblos, grupos raciales o naciones enteras, algo que todos coincidiremos también en que no ha pasado en este caso. ¿Ilegal? Bueno, hasta donde sabemos cualquier país y su gobierno son dueños de comerciar con quien les plazca. No creo que hay ley internacional que abarque esto.
Así que, ¿en qué quedamos?
La realidad es que el embargo tiene un origen preciso. Es una medida adoptada por el gobierno estadounidense, siguiendo en su momento los dictados de sus intereses. El gobierno de Cuba acababa de nacionalizar, en violación incluso de las propias leyes cubanas, todas las propiedades estadounidenses en Cuba, así como de otras naciones. Fue una medida de represalia. Una medida debilitante, aunque no letal, como muchos dicen.
En la actualidad, sin embargo, del embargo estadounidense queda poco, excepto en los libros y la mente de Pérez Roque. Estados Unidos es el sexto socio comercial de Cuba actualmente. Cuba puede comprar medicamentos, comidas y mercancía agrícola en EEUU pagando en efectivo, y lo hace desde fines de los 90.
Reality check, como dirían en inglés: Del embargo lo único que queda es los límites a los viajes, la prohibición de la inversión directa en la isla, la prohibición a los créditos y la venta de productos cubanos en EEUU. Dista mucho de ser una medida genocida.
El Cubanazo quisiera decantarse por alguna postura. Pero la realidad es que el embargo no es una medida que esté en referendo. La dictó el gobierno estadounidense y la quitará cuando mejor le convenga. Hay quienes lo apoyan -tal y como está- y quienes quisieran levantarlo. Pero a fin de cuentas, no depende ni siquiera del ciudadano de a pie, sino del Legislativo y el Ejecutivo estadounidenses. Así que, ¿para qué molestarse? Dejo la peleíta esa a quienes les interese.
Más preocupante resulta el embargo a las libertades del pueblo cubano que hace casi medio siglo tiene impuesto el régimen castrista, y nadie parece ocuparse de eso. Cuando escucho decir maravillas de Raúl Castro, sólo porque “permitió” a los cubanos tener teléfonos celulares y alojarse en ciertos hoteles, pienso en ese embargo, que todavía persiste y al que nadie presta atención… ni siquiera la ONU.
¿Me puede explicar alguien por qué?
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