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Noticias


De regreso de la Calle Ocho

Published: January 18, 2010


Un pedacito de la emblemática calle para ustedes.

Hace poco mi esposa y yo nos dimos un saltico por Miami. Ahora vivimos más cerca, así que nos tomó dos horas llegar y disponernos a absorber la cubanía de esa ciudad donde vivimos muchos años.

Bastante ha cambiado Miami, pero la Ocho, La Carreta y el Versailles siguen en pie. Pensé que con Tomasito Regalado al timón quizás los aires serían diferentes, pero como diría Julio Iglesias, la vida sigue igual. Ojalá Regalado sea mejor alcalde que comentarista radial, porque si no, los miamenses van a tener que prenderle una vela a Babalú.

No me sorprendió que el periódico donde trabajé tantos años, El Nuevo Herald, se haya convertido apenas en un boletín de noticias viejas impresas a todo color. Los tiempos están malos, ciertamente, pero se ve que les falta el talento necesario para producir algo mejor. Es una lástima. Tomó mucho esfuerzo adelantar ese empeño. Ya ven: todo pasa.

Lo que sigue avanzando arrolladoramente (y me alegra) es la presencia española en Miami. Desde hace años, vienen estableciéndose allí empresarios de la península que abren tascas/tiendas donde uno se siente como si estuviera en Madrid… o Sevilla… o Barcelona. No son negocios de castañuelas y panderetas, pero se pueden degustar platillos y comprar jamón y salchichones que antes sólo se podían saborear cruzando el Atlántico.

Por lo demás, La Peña Azul, un viejo programa de radio que se trasmitía desde el restaurante Rancho Luna, ahora se trasmite desde la cafetería Roma, donde en un tiempo Agustín Tamargo tuvo su tertulia. Llegamos a desayunar allí poco después de terminada la Peña de la mañana. El Dr. Salvador Lew, su director, ya no andaba por allí. Nos hubiera gustado saludarlo. Es un viejo amigo.

Muchos acentos afloran ahora en Miami, con negocios dominicanos, salvadoreños, colombianos, venezolanos, ecuatorianos. Kendall es como otro universo, con un tráfico infernal a cualquier hora. Un amigo nos paseó por allí de noche, y sentimos gran alivio de no ser nosotros los que manejábamos.

El teatro serio tampoco cesa de batallar en Miami. El talentoso Rolando Moreno nos invitó a ver una nueva obra que estrenó, una versión suya de Un Tranvía Llamado Deseo, en que Blanche Dubois se transforma en un cubano gay de estos tiempos. Prescindiendo de la actuación del protagonista principal, fue una excelente puesta en escena… en una salita de teatro en plena Calle Ocho, donde antes había poco o nada.

En fin, para haber temperaturas insólitas de 40 grados, la pasamos bien. Ya volveremos por allá… y viviremos para contarles, y traerles sándwiches cubanos.


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