
Buenos recuerdos malogrados
Published: October 15, 2008
Lo que queda del cine Campoamor. Sic transit...
No sé si es que El Cubanazo se está poniendo viejo o sentimental… o las dos cosas.
A ratos, me sobrevienen recuerdos gratos de la isla. No los conjuro a propósito. No soy un nostálgico, como muchos exiliados; francamente, bendigo la suerte de vivir en Estados Unidos. Pero como dicen: recordar es vivir.
Lo curioso es que, en el caso de los cubanos, ocurre a menudo que una foto nueva no sólo estimula la memoria, sino que la calcina.
Tomen, por ejemplo, esta foto reciente del cine Campoamor. ¿Se acuerdan los habaneros? Estaba a un costado del Capitolio. Mis padres me llevaban a veces allí los domingos.
No era un local moderno ni mucho menos. ¿Cómo compararlo con el cine América, un bello art deco, o con el Rodi, que parecía una caja de Kleenex, como muchas cosas de los 40 y 50? Todavía tenía por alguna parte las luces de cuando fue teatro en vivo, y sus lunetas eran de palo y terciopelo, como Dios mandaba en otros tiempos. Caramba, tenía ventiladores en vez de aire acondicionado.
Cuando me fui, estaba en decadencia. Era como una boca a la que le van faltando dientes, o una cara que se arruga con el paso del tiempo. Así lo tenía en mi mente, más o menos. Y cuando lo recordaba, prefería figurármelo como cuando acudía a él de la mano de mis padres.
Vean la foto de ahora, más arriba. Es la viva estampa de un país que se derrumba sin remedio.
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