
Published: November 07, 2009
Todos estos esbirros del Dictador Agonizante han de tener familias. Seguramente vuelven a ellas cada noche, a compartir la cena, las minucias del día, como cualquier hijo de vecino. ¿Qué dirán a sus hijos cuando les pregunten ‘cuál es tu trabajo, papá’? ¿Que golpean a mujeres indefensas por gloria de la Patria? ¿Que secuestran y abusan de ciudadanos indefensos por orden superior? ¡Qué conciencias más negras! ¡Que mancha tan oscura hay en sus almas, por Dios!